3 de febrero de 2017

oda a la cama

Y en ese espantoso estado de ánimo me pasaba horas y días mirando a la pared, me atormentaba el espíritu y aprendía poco a poco a comprender lo horrible que es que incluso la tarea o el deber más nimio, como, por ejemplo, ordenar un cajón de cosas diversas, pueda ser superior a nuestras fuerzas. Era como si alguna enfermedad ya latente en mí se dispusiera a declararse, como si algo desmoralizador y obstinado se hubiera metido en mi interior y, poco a poco, lo paralizara todo. Sentía ya tras mi frente la infame apatía que precede al desmoronamiento de la personalidad, sospechaba que en realidad no tenía memoria ni capacidad intelectual, ni una verdadera existencia, que durante toda mi vida sólo me había ido extinguiendo y apartando del mundo y de mí mismo.
Sebald. Austerlitz.

oigo rugir el viento desde la cama 
no me levanto
no quiero levantarme nunca
¿para qué?
vivir las mismas cosas odiosas
una y otra y otra vez 
como en una pesadilla infinita
aquí en la cama
todo está bien
oigo la vida ahí fuera 
cruel, bruta, salvaje 
nociva en su terquedad
pero no me duele 
desde aquí todo parece lejano 
incluso hermoso 
no quiero levantarme nunca
no, no, no
¿para qué? 

¿qué he hecho hoy?
he dormido hasta tarde, muy tarde
me he frotado los ojos con las legañas
y he gritado el nombre de un desconocido 
quién sabe por qué
he mirado desde la diminuta ventana del cuarto 
a todos los tejados de este lado de la ciudad
y me he quedado parada con la vista fija 
en la chica del cuarto derecha que fregaba los platos 
con una canción terriblemente alegre 
no quería por nada del mundo que me pillase espiándola
pero deseaba, desde el más ardiente de los deseos, que me sonriera
aunque sólo fuera en un segundo inexistente
no he hecho nada más en todo el día
que pensar en lo que estaría haciendo
esa chica misteriosa que sonríe en el ascensor
como si no le temiese a nada
en la vida tan ajatreada y excitante que seguramente tendrá
y en lo mucho que, entonces, le aburrirán mis historias 

2 de febrero de 2017

no quiero escribir más
no tengo nada que decir