31 de agosto de 2016

empiezas a grabar y dejas de grabar sin motivo alguno. ¿por qué habría de haberlo? fragmentos obtusos de experiencias nimias que a penas permanecerán en el recuerdo, en ningún recuerdo. trayectos en autobús, tardes lluviosas, agostos tristes, camas sin hacer, ollas hirviendo, la memoria lejana de un mar sin pedadillas, el extraño olor de la despensa aquel año. ¿de qué sirve la añoranza si no para el autolapidamiento?, ¿para qué grabar como forma de impulsar la memoria, de que permanezca algo que es sobre todo, y en última instancia, insignificante, nacido para su expulsión al gran vertedero que forman las vísceras que nos conforman? y sin embargo, me pregunto bajito, casi avergonzada, ¿de dónde y por qué esta pulsión, para qué, hasta cuándo, con qué pretexto, hacia qué fin, esta tonta manía mía de refugiarme en lo desconocido o sobradamente conocido, en los paréntesis de vida absurdos en donde bailo y lloro, me muevo y, al fin, me muero?

30 de agosto de 2016

en algún lugar
debía existir un horizonte limpio de toda duda
un mar infinito en su liviandad
suave, lento, inmortal

23 de agosto de 2016

mamá no se cree nada
de esta tristeza tan tonta
que me acompaña
a la hora de cenar
y me mira de reojo
suplicando con esa mirada leve
pero tendenciosa
que diga algo
que enuncie algún tema alegre
de nulo interés
hoy en el autobús una señora...
mientras subía en el ascensor la vecina...
¿hoy hace más fresco que anoche, verdad?
mañana podíamos hacer judías verdes
esperando así su gran premio
la tristeza inevitable de su niña
es una patraña, una trampa más
para conseguir el centro de atención
que siempre ha añorado
ay su niña, su niña, cómo es...
no me olvidéis
soy la que aquí estuvo
gimiendo y llorando en este valle de lágrimas
la que no supo estar nunca del todo
abrumada por su incapacidad para alzarse
soy yo, la misma
no me olvidéis aunque siempre me esté yendo
y nunca os diga nada
¿puede el tiempo esperarme,
quedarse quieto un rato
dejar que me desperece,
que aparque el pánico a estar viva,
erguida frente a un gigante que me abruma?,

¿puede el tiempo pararse, señor,
unos minutos, tan solo minutos,
hasta que entienda que esto es todo
que no hay que tenerle este miedo infame
a lo inevitable
que es así
que ya está
que no hay más?,

¿puede hacerlo, señor?



21 de agosto de 2016

por qué hay que ser tantas cosas
si yo solo ansío sentarme en esta parra
bajo este sol cansado que antecede al fin de las vacaciones
en este lugar lejano, este pueblo mío al que siempre vuelvo
y del que siempre he de irme porque aquí, aquí hija mía,
no se puede ser nada de provecho

1 de agosto de 2016

voy a desnudarme
a tumbarme sobre este suelo
tibio de la cocina
adiós plantas, adiós sillas,
adiós platos mal fregados de anoche
voy a desear que nadie venga
que nadie pueda verme
que nadie se acuerde
de la que aquí se hospeda
volvamos a la playa
allí no importaba el tiempo, ¿recuerdas?
solo me entristecí un poco cuando me manché el pelo de arena
y me puse un poco pesada con la quemadura de la espalda
pero qué feliz me recuerda mi memoria
tumbada a tu lado en esa toalla tan pequeña
dormimos abrazados en la cala del fondo
y nos lanzamos al vacío del mar desde las rocas
qué feliz, amor mío, qué feliz
de una felicidad acuática
que se podía nadar en ella
como un pececillo alegre
que no se acuerda de nada