28 de abril de 2016

permanecemos aún cagando como animales estreñidos

la sensación es angustiosa
no puedes hacerlo mejor
los días pasan y la sombra del fracaso
te acompaña como a un muerto
te levantas, cagas, duermes
y vuelta a empezar el oficio terrible del desesperado
el ser humano, el maldito ser humano,
lo aguanta todo, lo caga todo, es un ser de mierda,
un profundo ser de mierda
que disfruta con esta función despiadada de imundicia
con el sometimiento, la angustia, la vergüenza
disfruta, no cabe duda,
como disfruto yo siendo vilipendiada por mi atrofia emocional
¿disfruto? disfruto, como disfrutamos todos,
imbéciles, imberbes, inútiles hasta el desprecio
¿qué hacemos aquí sino,
más que aguantar la abominable tarea de estar vivos?
qué hacemos dime,
si a pesar de nuestra hipocresía irracional
no hemos creído en nada nunca, jamás
salvo en la mediocridad y el acatamiento con los que nos educaron
la liberación no vendrá y así es como debe ser
la justicia universal se impondrá siempre
a esta panda de asquerosos perniciosos
a los que estamos orgullosos de pertenecer



23 de abril de 2016

todos los días que perdiste
vendrán, al final, en tu contra
te someterán a su juicio terrible
te insultarán, te violarán, te ultrajarán vilmente
hasta que tú, pobre idiota, no tengas más remedio
que arrodillarte ante ellos,
implorar su perdón avergonzado
mientras te bebes tus lágrimas
y te comes tu mierda perpetrada en abulia y abandono
hasta el fin último de los días
amén

19 de abril de 2016

siempre la maldita autocomplaciencia con la existencia

me envías la foto de una página del nuevo libro de ben brooks
en donde alguien escribe lo que parece ser un intento de carta de despedida
alguien que podríamos haber sido tú o yo
alguien que se siente aburrida de que nada ocurra nunca
poca emoción para tanto tedio, creo que dice
poca emoción y sin embargo, aquí estamos y aquí está ella también
porque quién sabe si esto no es lo mejor que podemos tener



pretendo que esto sea un diario y resulta bastante desesperado

esto debiera ser un diario y sin embargo no puedo, me someto a la torpeza de dejar irse a los días como si no me aterrase el hecho de quedarme sola, enfrentándome a las preguntas del tiempo, arrepentida e inerme, sin saber nunca qué responder, qué decir, qué excusa inútil anteponer esta vez a mi desidia

el tictac me volverá loca, me taladra los oídos, me aniquila el pensamiento, me deja postrada en la cama, enferma, loca, insomne, enfermalocainsomne que no tiene más agallas que dormir, con la dificultad que esto supone, porque así cree que no ve, no siente, no piensa; y sin embargo cuánto se ve, se siente y se piense en ese lugar angosto y asfixiante en el que emergen las pesadillas del cobarde

papá no está, no estuvo, estará quizás pero yo ya me habré ido, lejos, muy lejos, a un estadio superior en el que no existan las culpas, el arrepentimiento, el terror, la venganza, todas esas balas ficticias que me llevo lanzando desde el principio de los tiempos con bastante buena puntería a causa de una suerte de trastorno emocional combativo en el que yo y sólo yo debo ser derribada para protegerme, también a mí, yo, yo yo, del delirio, -¿no es esto ya bastante delirante?-

me fijo en los guardianes de su memoria y siento profunda admiración; yo también quiero grabarlo todo, tenerlo todo guardado, conservarlo y cuidarlo como el mayor narcisista que jamás haya existido, saber que vi y viví y que puedo demostrarlo y que esas cajas de ahí, donde almaceno, son más yo que yo misma porque ellas si recuerdan y por tanto si vieron y si vivieron; necesito que algo me diga que estuve, que fui, que tuve miedo, que sentí placer, que lloré aterrada, que gemí feliz, que hubo puentes, flores, manos entrelazadas, besos tímidos y menos tímidos, muertes y nubes, pájaros, enfermedades lentas y comidas familiares desastrosas, que hubo tierra y hubo mar, sexo, trenes, vestidos largos... y que estuve ahí, en el fondo de todas esas cosas sin importancia y a veces quise quedarme para siempre o huir a toda prisa y que todo ello conforma el mapa genealógico de mi existencia que es tan única, especial y aberrante como la de todos






18 de abril de 2016

te dormiste temprano y yo me quedé mirándote
cuatro o cinco horas
intentando desligarnos del tiempo
suplicando que el futuro no tuviese tanta prisa
o que al menos, me permitiese hacerlo mejor

16 de abril de 2016

fui cobarde el día que no debí serlo y lo seré hasta el fin de mis días

escribo desde el mismo cuarto en el que escribí las primeras palabras nocivas, desde la misma noche, desde el mismo día, desde el mismo tiempo de todos los tiempos, desde el principio, desde el final, desde esta solemnidad fingida, siempre fingida y sin embargo inquebrantable. digo escribo y sin embargo deberías leer te escribo, lo hago porque intento aniquilar la soledad de esta cama, la humedad de los muebles -anoche llovió tanto que la madera del armario tembló de miedo-, el frío del parqué por el que siempre camino descalza intentando reconocerme como viva. he muerto tantas veces, tú lo sabes, tú que estás ahí esperando siempre mi última llamada, la que nos condene a ese final incierto que ninguno entiende, nadie nunca entiende hacia dónde ni por qué, y sin embargo nada se desea con tanta fiereza, un deseo salvaje que también forma parte del ritual macabro que me enseñaron las palabras, esta penitencia eterna

tantas veces hemos deseado, deseado tanto, como al diminuto ser que expulsamos muerto, ¿recuerdas?, aquello que alimentamos despacio y que nos arrebataron -¿de dónde tanta crueldad?- antes de que eligiese esa no existencia infinita, ¿por qué no hacen lo mismo conmigo?

tantas veces deseado, que ya no queda, no hay, el deseo crece y también muere y...

he muerto tantas veces, digo, y todavía sigo esperando la muerte final como tú la llamada final, la que creemos que será la salvación definitiva, la tuya de mi, la mía de esto que siempre es todo, se me da terriblemente mal enumerar los objetos de este dolor, un dolor vulgar, grosero, todo lo necio que puedan ser los dolores inamovibles, inamovibles por falta de lucha, por falta de fuerza, eso que todos los psicoanalistas del mundo, todos esos hijos de puta, tildarían de absurdo, pobre niña tonta, dicen, con el tiempo -siempre hablan del tiempo como de lo infalible- con el tiempo tu umbral del dolor aumentará y podrás superarlo, podrás superarlo, ¿superar qué?, me digo, y tacho otro nombre más, otro idiota más y cierro su puerta de la manera más silenciosa posible y juro no volver a pasarme por ninguna habitación como esa, hasta la próxima, digo, hasta la próxima, dicen

14 de abril de 2016

del final
tú,
yo, ¿yo?

11 de abril de 2016

me enseñaron algunas cosas hermosas
hermosas cosas que desconocía
aprendí de geografías lejanas
cuerpos lentos, frágiles,
bellos en su debilidad recién aprendida
memorias suaves donde tumbarse
esta tarde, mañana, toda la vida

las melodías dulces empezaron a sujetar mi baile
en la noche
y la noche, la noche no acababa nunca
me enseñaron la eternidad,
un lugar tranquilo donde mirar las estrellas,
los recuerdos se alargan
pero la vida no languidece en ellos

todavía me dicen que no tenga miedo
no tengas miedo, dicen
y yo me asombro, boba, de tanta fortuna





crezco,
torpemente deshaciendo el nudo de mi intimidad
ignoro los lazos familiares y me encierro desnuda en la habitación
escribo que escucho una melodía triste y terrible de basinski
escribo que grito en la ventana si, de veras, todavía estás ahí
escribo que, cosas banales que apenas me interesan: que estoy, que soy, que aún existo
empiezo a convertirme en una imagen sacralizada
de lo que alguna vez me dije que era
empiezo a convertirme en una imagen y actúo como tal
no como, no siento, no amo, no duelo
soporto, ingenua, que miren, se recreen,
se compadezcan de esa representación
absurda de lo que nunca he llegado a ser
me descubro, poco a poco, ajena a lo que he creado
me pienso lejos, extraña, desconocida
y, sin embargo, atraída morbosamente por esto que ignoro
y que muestro sin reparos



1 de abril de 2016

te quedaste ahí tan quieto como un muerto de mentira
yo me fui, esperando que mi repentina huida
te ofreciese un motivo para venir en mi búsqueda
no llamaste esa noche, ni la noche siguiente,
ni siquiera la semana después, que me habría jurado llamarías
supuse que preferías alejarte un tiempo
el dolor se te había enquistado adentro de tu cuerpo
y todavía no eras capaz de reconocerte bajo ese peso
con el paso lento de los días
poco a poco dejé de excusarte y empecé a entender
lo que tantas otras veces antes debí haber aprendido:
en la escuela, en casa, en las novelas francesas
pero que siempre -y aún hoy- elegí -cobarde- no saber



escribir... o no escribir,
gritar o callar,
permanecer ausente
o exhibir mi vuelta
como si no siempre se estuviera
yendo y viniendo de ningún sitio

¿qué hacen las personas sensatas cuando todo se tambalea?
¿qué hizo mi padre cuando descubrió que esa miseria de aburridos papeles
desordenados encima de su escritorio era su vida?
¿qué hicieron todos esos niños huérfanos y desvalidos
cuando les dijeron, cuando desde alguna parte de ellos mismos
les dijeron, que tenían que salir ahí fuera y pelearse entre ellos
con la única pretensión de alcanzar una existencia mediocre y absurda que a nadie importaría jamás?

¿no temblaron de miedo?, ¿no se pusieron torpemente a llorar desconsolados?,
¿no quisieron salir corriendo hasta perderse en el enjambre ruidoso de una multitud inexistente?, ¿no llamaron a su madre muerta mientras olfateaban su camisón favorito que todavía entonces conservaban?

es ridículo permanecer aún hoy postrada en esta cama... es ridículo y sin embargo, ¿qué he alcanzado en estos años más que la sensación terrible y asfixiante de estar muriendo de a poco cada día? la misma cama y sin embargo tantos tipos diferentes de desprecio y temor... ¿hasta cuándo se puede aguantar, dime, hasta cuándo, que todo sea siempre igual, que nada cambie, que todo permanezca inalterable hasta el fin último de los días?, ¿es realmente posible arrancarse a uno mismo el deseo que emana de su pobre existencia sin arrancarse también su misma existencia?, ¿por qué, explícame por qué, no hay un lugar secreto esperando por cada uno de nosotros, un lugar secreto y asombroso, tan asombroso que esté repleto de criaturas buenas e increíbles, un lugar necesitado de nuestra llegada tanto o más que nosotros?

debería dejar de escribir diarios desesperados que sólo ayudarán a generar la risa tonta a listillos de instituto, debería dejar de hablar conmigo en las comidas y en los trayectos en tren, debería dejar de aislarme como si el mundo fuese un gran cáncer tratando de alcanzar y corromper mi organismo... en qué momento, dime, dime tú ahora que nadie nos oye, en qué momento me convertí en este amasijo de miedos incontrolables y fobias extremas a lo conocido, siempre a lo conocido, a lo sobradamente conocido

dime, dime cuándo empecé a construirme este hogar ficticio, mal edificado y poco seguro, en el que siempre ando alarmada, intranquila, esperando la desgracia que marque el punto final a esta pesadilla que cada día se extiende un poco más, siempre un poco más, y que un día acabará por cobijarnos a todos, y entonces, entonces es posible que no haya más escapatoria, nunca jamás, y entonces, entonces no digáis que no os lo avisé, que no os conté, desde dentro de mi misma, desde lo más a salvo que pude, todo lo que vivía y sentía para que a vosotros no os pasase lo mismo, entonces no digáis que no intenté poneros al margen de esto, que no luché porque escaparais del sufrimiento, que es el invento humano más zafio jamás inventado, y que sin embargo, y que sin embargo...