26 de agosto de 2015

las noches eternas no acabarán jamás


Desconozco el peso 
de una buena educación.
Es decir
lo supe hace tiempo
usaba mis tardes

en clases de idiomas
luchaba contra mi ignorancia
emprendía una guerra
contra mi desidia
una voz me decía
que leyera más
una voz me decía
que buceara
en lo más profundo
de cada texto
que ejercitara el cerebro
desde la disciplina.
Mis nalgas apoyadas en la silla
la dosis justa
de café en una taza
unas vueltas al parque
para no olvidar mi cuerpo.
Luego viró el signo de las cuestiones
dejé de comprender
mi cerebro —una isla—
dejó de captar los enunciados
se acabaron las citas
mi boca se volvió un páramo
y ahora solo puedo mirar las rocas
me maravillo ante tantas texturas
soy
un cuerpo más
atónito.

Mercedes Álvarez
*
estoy confundida
miro al techo 
y dibujo círculos hipnóticos
de apatía
mi cuerpo inmóvil
intenta no despertar 
al cuerpo inmóvil 
que me mantiene 
aquí, todavía aquí
a pesar del insomnio
resistiendo sin saberlo
a la noche
a todas las noches 
uno dormido 
uno despierto
cuerpos al fin y al cabo
que no se acaban de reconocer
pero
que luchan, insensatos, 
por encontrarse a través de las fases
del sueño
del dolor
de las estaciones sagradas
que siempre son las mismas
año tras año

*

un cuerpo ajeno respira despacio 
bajo las mismas sábanas 
en las que yo intento masturbarme sin éxito
el tiempo crece lento en esta habitación sudada y rendida

(sudada
y
rendida
así me veo)

la noche se expande fingiendo crecer en sí misma;
la actuación es pésima e incluso mi vagina se aburre 
de tanta sobreexcitación malograda.
el cuerpo que duerme a mi lado no está soñando conmigo. 
susurra, inconsciente, 
nombres extraños de desconocidas 
que debió conocer antes que a mi. 
oh, chicas con nombres exóticos, 
¿por qué no os vais de una maldita vez
y me dejáis correrme tranquila? 
al menos por esta vez, 
dejad hacedme creer que existo, 
única y grande, 
convencida y orgullosa, 
como lo está esta eterna noche de verano

2 de agosto de 2015

no te das cuenta, ¿verdad?
sólo sabes amar
a quién te rompe el corazón