18 de mayo de 2015

¿estás ahí?, ¿puedes oírme?

luego pensé en tu cuerpo 
como se piensa en el asesinato...

con mis palabras he sido infiel a mi alma
Anne Sexton

el sueño me arrancaba la piel
me lamía las costillas
se comía la infección 
que iba a contagiar a mis ojos
mis manos el trozo de muslo
que también bebe mi sangre
que conoce el lugar
donde dejé quemarme sin miedo
s i n m i e d o 
el miedo es una continua regresión
a nuestra primera muerte  
dónde nos dejamos vencer 
para descansar ciegos
de esta luz invasiva
el sueño me tapó la herida
me dejó a osuras
acunada, casi inerte, en la desidia
desde dentro sólo sentía la pérdida
deambulaba, inocua, sobre mis huesos
tocaba sus tejidos livianos
les besaba como si nunca hubieran nacido
y estuvieran esperando a formarse 
en algún lugar remoto
ajenos a mí misma 
fui un cuerpo inerte esperando su rendición 
fui un cuerpo inerte engendrando la muerte que vendría
la que yo misma alimentaría en mi vientre
un cuerpo inerte acudiendo al desangramiento de mi vagina
como quien acude al funeral de su único hijo
rindiéndole un homenaje entre piedras milenarias 
y tumbas que mecen los cuerpos de los que nunca existieron
todavía puedo esperar 
la espera es mi condena
y la acepto como los muertos se aceptan a sí mismos
estoy lejos de mí misma 
el juego ha empezado
estoy dispuesta 
a sufrir el alejamiento ficticio

de la derrota

16 de mayo de 2015

las cosas me buscan en sueños
para asegurarse de que no despierte
                       
           
                                                        n u n c a

15 de mayo de 2015

caminábamos largo tiempo
un tiempo indefinido que no consigo descifrar
meses, horas, años, quién sabe
aquel día estabas pálido
mirabas como por debajo de ti mismo
como en las fotos de los desaparecidos
estuvimos hablando, tímidos, de cosas sin importancia
pensé que no tenías ganas de hablar de aquella chica
ni del dinero que apenas tocábamos por aquellos días
evité sacar algún tema molesto
ya teníamos suficiente con lo nuestro
y te dije que me gustaban los días largos
hay algo en la calidez del cielo limpio y las abejas desatadas
que me hace volver a creer en la vida, solté
y seguimos andando como quien persigue cosas insignificantes
en el asfalto
me acuerdo que nos sentamos en un bar de viejos
y que te pediste un whisky barato
el más barato que tengáis, dijiste
y yo pensé que qué tontería
si nos vamos a marchar corriendo sin pagar
pero no dije nada porque tal vez querías maldecir a tu estómago
puto desagradecido le llamabas y te echabas a reír como un niño malo
estuvimos en silencio todo el tiempo mientras bebíamos ese veneno asqueroso
hasta que miramos nuestros vasos vacíos y subimos hasta nuestro ojos vacíos
y nos largamos de allí corriendo como unos jodidos delincuentes
me gustaba eso
no teníamos que decirnos que estábamos a gusto el uno con el otro
ni necesitábamos descifrar los silencios densos
porque sólo eran eso, amplios silencios llenos de paz
instantes libres que sólo se comparten si tienes suerte
si sabes apreciarla y guardártela en el bolsillo
y yo la tenía y muchas veces sentía que quería besarte
me ardían las ganas de besarte
en la parte más dañada de tu cuerpo hasta curarla
pero no lo hacía, ahora pienso que por miedo
o por vergüenza o por cualquier estupidez que sentía continuamente
y que me hacía alejarme de mi y de ti, de ti y de mi, todo el rato
es curioso que los días sean tan parecidos los unos a los otros
y, de pronto, exista un día que lo cambia todo
yo lo llamo el huracán desesperado
ese día ya no tendrás hogar y tu cuerpo será un espacio hueco inhabitable
ya no tendrás heridas, tu historia habrá sido destruida para siempre
aunque esto no es del todo cierto
la memoria sobrevive al huracán
siempre sobrevive como una condena eterna
dentro de mí siguen creciendo tus silencios
como árboles milenarios que nunca dejan de crecer
y pienso que este silencio que maldigo eres siempre tú
tú intentando acercarte a mi en vano
yo intentando revivirte desesperada
esperando la señal que me diga que nos podemos reunir de nuevo
caminar sin mirarnos a los ojos porque ya nuestros cuerpos están mirándose por dentro
él uno al otro
como en aquellos días
caminar caminar caminar
como quien va hacia alguna parte
como quien sabe a dónde va

13 de mayo de 2015

la orilla inexistente de mi infancia

crecí con las ventanas cerradas
en un cuarto oscuro al que nunca entraba nadie
alguna vez oía chillar a la mujer que dormía
en el cuarto de al lado
me tapaba las orejas, fuerte, muy fuerte
hasta destruirme el tímpano izquierdo
empecé a escuchar el mar por mi oído roto
a veces el oleaje me incendiaba los sueños
el agua era roja y hervía
mi cuerpo débil nadaba y nadaba
ardiéndome los huesos
la orilla no existía
la orilla

              no existía
la maldije por inexistente
todos los días de mi infancia
me despertaba viva de milagro
aullando palabras inaudibles
hasta que venían a sujetarme las piernas
y los brazos y me sodomizaban forzosamente
el miedo al placer era el placer mismo
y yo gemía y lloraba y no sabía distinguir
cuál de las dos nacía de mis entrañas
porque una de las dos venía de afuera
desde lo más lejano de mí
mi aniquilamiento era el ángel
que me lamía los párpados
y me acunaba por dentro

12 de mayo de 2015

me duermo en el sueño pálido de las cosas

debo escribir paciente. paciente.
en el filo de la silla. soportar la quietud.
escribir como quien camina despacio.
por el borde tenebroso del acantilado.
obedecer al ritmo lento de las palabras.
como quien espera.
como quien espera a la muerte.
voy a encerrarme en un hospital psiquiátrico voy a sangrar largas temporadas temporadas enteras sangrando como la mujer que alimenta a la muerte quiero que los ángeles me protejan que acunen mi dolor y me mantengan viva a pesar de los cortes cortes en mi vientre que tienen la forma de tu nombre deja de buscarme a la salida del colegio deja de seguirme hasta casa para ya de golpear mis muslos con tus sucias manos de hombre brusco me convertiste en una niña perversa una niña perversa que no deseaba nada la niña perversa que rezaba por tu muerte todas las mañanas en el colegio de monjas te enseñan las oraciones de dios te hablan de dios quieren que te enamores de él yo rezaba por tu muerte todas las mañanas todas las mañanas de todos los días de todos los meses y a veces llovía una lluvia cálida de finales de febrero y yo mantenía los ojos fijos en ella la veía caer dulcemente el cristal la protegía del delirio de caer bruscamente en el asfalto en el asfalto de una ciudad que no te deja escapar vive o muere te dice hasta en la muerte hay dolor hasta en la muerte me decías

6 de mayo de 2015

¿hay algo mío
dentro de mí?

¿y debajo?

v

el tiempo me roza suave
se queda dormido en mi vientre
en mis párpados
en los recovecos insanos de mi piel agotada

le acaricio sus pliegues
le mezo en mis brazos
intento que el mundo atrase sus pasos


-he vuelto del olvido-, susurra
-no te mueras nunca-, le beso


5 de mayo de 2015

IV

volar
protegerme del salto errado
hermanarme con la vida
perpetuar la incorporeidad