30 de marzo de 2015

la pena es tan húmeda como el placer

soy un cementerio de flores muertas
bajo mi sexo
(inerte
invisible
indoloro)
tengo unas manos torpes
suplican que aúlle
(tiemble
embista
enloquezca)
descansan sobre mi vientre
me acarician por dentro
se cansan pronto
permanecen calladas
se alejan lentamente
vuelvo a estar sola
desconocida y sola

la sequía nos mata
todos huyen a regiones más fértiles
luchan incansablemente por no permanecer
en el lugar donde nada crece
el río son matojos de malas hierbas
nadie se acerca ya al lugar maldito

la muerte nos asusta
somos animales débiles ante la tortura
¿hay placer en esta pena?
me compadezco cada noche
del terror a verme
libre
insólita
húmeda, húmeda y llena de vida
también hay placer en esta pena
pregunto
también hay placer
tirito

26 de marzo de 2015

suplico existir como yo misma

quiero convencerme de que existo
de que estas son mis manos
-mis tristes manos bailando a tientas con el teclado-
quiero asegurarme
de que esto que roza mi nuca sin gracia es mi cabello
-enredado y seco pero mío mío mío-
quiero perdonarme por el abandono
por el hambre por la crueldad
quiero aprender a mirarme
a mirarme desde lejos
reconocerme sin esfuerzo
soy la que habita dentro de mí
soy tu alimento tu furia tu alivio
te sané cuando te estabas ahogando
fui yo yo yo
quiero acabar con la confusión
asfixiar mi disfraz
elevar la voz para protestar ante todos
ésta soy yo
éste es mi nombre
ésto que veis aquí también soy yo
lo que vistéis también era yo
y mañana también seré otra
que también será yo
olvidadme y comencemos de nuevo
quiero ser
ser ser ser
sin esfuerzo

25 de marzo de 2015

sólo quiero abrazar a las sirenas

Profunda. profunda porque ha sufrido y lleva como pocas la cavadura de la vida
Gabriela Mistral sobre Alfonsina Storni

reconozco caricias ajenas en mi vientre
fui una niña huidiza
y ahora no se lidiar con la ternura
bebo leche fría, la detesto
engullo la pastilla, tengo arcadas
estoy pintando el fantasma de mi muerte
y me aterra la silueta que vislumbro
¿de veras no soy capaz de distanciarme, 
de renacer, viva, como la semilla desértica
mecida por la tormenta?
detesto el manto cálido de la tristeza
imploro la devastación de la huida
la furia inhumana del derrumbe
mi cicatriz es un monstruo
que devora a otros monstruos
mi soledad es un animal salvaje
que lucha por enterrarme 
alfonsina, dulce sirena que me protege
igual que tú yo también rezo 
porque el deseo me incendie
y las olas, las valientes olas
que danzan con lo perverso 
me rescaten del delirio 

23 de marzo de 2015

la pesadilla que inventaste sin consuelo

hay algo que arrastro todo el tiempo
algo que no me pertenece
y que va conmigo allá donde voy
intento alejarme 
intento alejarme y 
cambio el sentido de mi huida
mil veces
es en vano
puedo sentir su aliento en la nuca
le grita palabras horribles 
a mi desnudez
a mi desazón
a mi deseo
incluso hay noches
que me despierto en mitad de un sueño
-el sueño es cruel y el dolor es inaudible-
han arrancado mis ojos
alguien ha arrancado mis ojos
y en su lugar ha colocado 
pequeñas piedras sucias cubiertas de moho
me despierto con el rostro frío y empapado
estoy asustada 
me miro en el espejo del cuarto
me toco la cara con nerviosismo
acaricio mis párpados sin piedad
reconozco esas cuencas y la molestia
de empujarlas para dentro
muy para dentro por si acaso están vacías
mis ojos, al fin, están intactos
suspiro aliviada
rojos y húmedos
pero intactos

19 de marzo de 2015

hablo de mi sin conocerme

es absurda esta necesidad de sentirte acompañada. creo que el aburrimiento puede hacer que te embarques en una aventura fascinante o que acabes apaleando a tu único hijo. quiero vivir al menos un año fuera de mi pero fuera de mi de veras, viviendo como si el amor, el padre, la justicia, la muerte no significasen ningún miedo, no fuesen sino censura. es todo tan ridículo que no entiendo por qué tenemos que justificar nuestras acciones para con la sociedad. una civilización salvaje es una civilización que siente y ama. a nosotros nos han envenenado el alma y lloramos siempre solos porque nos avergüenza que los otros, siempre lo ajeno como lo otro, nos descubran intentando quemar nuestras lágrimas. no creo en nada que se pueda tocar, ni si quiera en las espaldas que he tocado con ternura. no creo en nada que forme parte de una realidad que acepta que la muerte sea el fin y que esto es la verdad; el bien y el mal condenado por unos indeseables que nos torturan en silencio. la tristeza es un estado de regresión a nuestro yo íntimo. hemos nacido infectados porque estamos hechos para la infelicidad.

13 de marzo de 2015

es triste

"Cómo duele en la sombra desear cuerpos muertos" 
"Dejadme contemplar el mundo en una lágrima"
Leopoldo María Panero

"Mi lenguaje es la sangre"

es triste tener 22 años y no haber aprendido nada. es triste mirarse al espejo y ver manchas y más manchas y salir corriendo o apagar la luz rápido. es triste no saber viajar sola, no saber amar sola, no saber cuidarte sola. es triste tener 22 años y que todo lo que tengas que decir se haya dicho ya en todas las consultas psiquiátricas del mundo. es triste mirar a la luna de esta forma cuando todos llevan horas durmiendo. es triste pedir deseos insignificantes como aprender a desnudarte sin dolor. es triste tener 22 años y ansiar que el mundo se comprima en una gota de lluvia y bebértela y morir de una vez. es triste no saber hacer galletitas de arándanos como las que comiste aquella vez. es triste no sentir placer cuando te toca un desconocido. es triste tener 22 años y que todo lo que hayas vivido te haga sentir tan vacía. es triste mirar a mamá y ver cómo envejece sin darte cuenta. es triste no poder correrte sin llorar. es triste tener 22 años y suplicarle a dios mientras le insultas. es triste acabar las noches borracha y sola gritando a un gilipollas. es triste que no sepas tocar el piano y que tus manos desconozcan la belleza. es triste tener 22 años y desear incendiar tu hogar. es triste escuchar melodías hermosas y no saber qué hacer con ellas. es triste haber olvidado el nombre de la chica de la última fila del cine. es triste tener 22 años y no haber conocido la generación perdida. es triste que te tiemblen las piernas cuando sólo te estás pidiendo amor.  

12 de marzo de 2015

la vida es una canción bonita en una habitación triste

La canción que suena ahora mismo es bonita. No estoy borracha pero me gustaría. Mi gato duerme, duerme como si el sueño fuese bello y eterno, de una belleza eterna, sorda, enloquecedora. Mi gato duerme y yo escucho la canción bonita de una lengua que no entiendo. La cena de anoche sigue ahí, restos de verduras y frutas en la mesa, esperando el desprecio, la sobrealimentación de un primer mundo siempre triste. Mi gato se ha despertado. La canción bonita se ha acabado. Mi gato ahora ronronea. Se sienta sobre mis piernas y me mira, cansado, entreabriendo los ojos con dificultad. Quiere dormir pero sabe que la canción bonita se ha acabado y que me he quedado, otra vez, sola. Me enternece cuando nos miramos. Cuando imagino que siente que soy su mamá y que sin mi es indefenso. Algo así puedo sentir yo cuando le acaricio el lomo. Sin él la ternura de esta casa se queda sólo en los poemas de chicas que están lejos que leo a medianoche. Estoy hablando con un desconocido, un desconocido cariñoso al que le estoy contando mi trauma de los cinco años. Siempre pienso en el amor cuando existe un intercambio de traumas. Soy realmente estúpida imaginando lo que debe ser el amor. Tengo sueño. Son las 03:27 de la madrugada. Me gusta esta hora pero tengo miedo de que no dure para siempre. Ya está, ahora son y 28. La vida cambia pero a veces no cambia nada. El chico está triste. Dice que apenas puede dormir porque tiene miedo todo el rato. Es tierno. Le he dicho que el miedo es un encuentro de dos traumas que se aman. Soy realmente estúpida.

es de esas cosas que esconde más misterio del que contiene, pero lo importante es la belleza de cómo se esconde y no lo escondido, no?

¿el sueño es la vida?

hay algo ahí fuera que me mira fijamente todo el rato
a veces intuyo lo que es
y otras veces 
tengo miedo de estar en peligro 
y me escondo torpemente en un sueño, 
siempre débil y demasiado lejano, 
un sueño hecho de huidas desesperadas
de paisajes tristes y rojos
de salas de esperas
de manos que nunca tocan nada
despierto en ninguna parte
otra vez los miles de ojos detrás de una ventana
miles de ojos
que quieren saber 
por qué por qué por qué
les digo que no se vayan
que no se asusten
que la locura es un método de supervivencia
que una vez deseé matar a mi padre
y que ahora estoy aquí
atrapada y desnuda
en una realidad que no me pertenece 
ellos te escuchan, 
están ahí mirándote sin pestañear 
pero no ven nada en lo dices, 
y asienten desconcertados, 
siempre asienten desconcertados
¿por qué alguien querría estar 
en el epicentro de un volcán que brama? 
les veo salir corriendo,
miles de ojos corriendo enloquecidos 
por una carretera estrecha
como si pensasen, 
como si de alguna forma pensasen 
qué hay peligro detrás de tus estúpidas palabras

8 de marzo de 2015

tengo un corazón enjaulado

mi padre hubiera dicho que nuestra apatía
y esa mirada vacía que tenemos
cuando andamos solo por la calle
es porque no supimos crecer a tiempo
nos envolvieron el corazón en papel de regalo
para que no se rompiese antes de abrirlo
pero nunca creció lo suficiente
como para ser algo tan valioso
que quisieras dejarlo
en manos de otro para siempre
tuvimos miedo de que nadie se alegrara
del regalo y ahora está ahí adentro,
intacto,
corrompido de tanta pulcritud y bienestar

El diario desesperado de una completa imbécil II

Lo que pensé anoche, sentada en uno de esos sofás que hay en las discotecas para que la gente se reconozca mientras se besan. La gente bailaba sin parar y yo no podía besar a nadie porque estaba sola en ese sillón rosa fucsia manchado de sustancias sospechosas:

a una discoteca sólo pueden ir las chicas que no sufren
y que no se ponen a llorar en medio de un montón de desconocidos
porque se desconocen a sí mismas.
sólo pueden ir las chicas que no temen lo ajeno
y que bailan y dan vueltas en medio de la pista 
porque entienden que eso debe significar sentirse libres.
a una discoteca no puede ir una chica con el semblante triste 
que ha olvidado cepillar su cabellera,
ni una chica pálida con un temblor en el ojo izquierdo 
maquillado de ojeras.
tampoco puede ir una chica que aborrece
la significación del deseo en el individuo moderno 
pasadas las tres de la madrugada. 
hay un cartel en la entrada: 
prohibido fumar
prohibido estar herida

4 de marzo de 2015

Sonaba 'Sad song' pero no me parece una canción triste en absoluto

*
estoy intentando no sentirme desdichada
en este autobús vacío que no lleva a ninguna parte
estoy intentando no llorar más de la cuenta
dejar de hablar de mis muertos con los desconocidos
no suplicar ternura, compasión, todo ese afecto barato
que a veces confundo con el amor

Me levanto tarde, leo poemas hermosas de chicas atormentadas, no busco placer sólo estremecerme sin mancharme demasiado las manos. Busco la belleza en lugares apestosos pero suena Lou Reed y ya he dejado de preguntarme por qué nunca quise parecerme a mis compañeras del colegio. En el metro me siento atraída por la chica con el pelo más largo que he visto jamás. Es de un rubio desvanecido y de una rigidez extrema. Ella camina y su pelo no se mueve, está ahí para sujetarla de la caída, como un amuleto o un extraño amante todopoderoso. Hace tiempo que he dejado de pensar en la muerte y ahora me distraigo acordándome de mis muertos. Hablo del olvido con el desconocido que espera delante de mí en una cola interminable. Su madre murió hace poco de un ataque al corazón. Jamás había imaginado cómo era no tener madre y ahora podía decirme que ser huérfano es ver cómo te amputan una extremidad que no sabías que tenías y que duele como si te cayeras a un océano congelado. Puedes seguir nadando con todo ese dolor, o puedes hundirte. Mi madre no merecía morir, dijo. Al menos no sufrió, dije. No lo merecía, dijo mirando al infinito. Me quedé pensando en las partes del cuerpo que no sabemos que tenemos y en el dolor que no sabemos que podemos sentir y acumular ahí dentro en ese lugar que sólo conocemos cuando nos lo amputan. No le dije nada más y no quise seguir fingiendo pena y dejé de esperar esa cola interminable. Ahora pienso en él y en su madre, pero sin pensar en él ni en su madre. También pienso en el miedo que tengo en alejarme de las cosas que deseo por miedo a no sentirme deseada por ellas. Eso sería como un esguince de la extremidad desconocida. No, ese dolor es como un rasguño, qué digo rasguño, como un pinchacito que no te esperas, como la aguja hipodérmica que te saca sangre en menos de tres segundos. ¿Entonces por qué me siento tan desdichada?




3 de marzo de 2015

(des)conocerse


Mi desdicha es que mis pasiones se confunden con mis ideas
Proudhon




no recuerdo el nombre que me pertenece
y les digo a los otros
que no me llamen
que yo no soy
no estoy

1 de marzo de 2015

yo tenía ocho años y no me hacían falta explicaciones

mis padres nunca me llevaron a un museo de arte moderno
nunca me obligaron a leer la odisea
ni a entender la poesía de nuestro querido parra
mis padres nunca me cantaron nanas antes de dormir
ni interpusieron mi educación a sus infantiles vicios
yo lloraba, escondida en mis sábanas, siempre rosas
mientras les oía chillar desde el piso de abajo
te va a oír la niña, decía mamá
y subían el televisor tan alto
que podía emocionarme con una película
cuyo argumento nunca entendía
el terror me asfixiaba en la noche
papá siempre se olvidaba
de encenderme esa lucecita
que brillaba para ahuyentar
a mis monstruos
por la mañana mamá parecía tranquila
aún no había amanecido
pero no tenía ojeras
ni esa cara cansada de quien vive
ajena a sus impulsos más remotos
venía a despertarme y se sentaba a la orilla de mi cama
me tocaba el pelo con sus manos suaves
y me susurraba palabras inaudibles
yo abría los ojos y me daba la vuelta
como esperando que hubiese nevado tanto esa noche
que la ciudad estuviese aplastada bajo una montaña blanca
no importaba que fuese septiembre
ni que poco a poco se colara una luz clara de verano
entre esos extraños agujeritos de la persiana
yo deseaba pasarme el día haciendo tarta de arándanos
con la abuela o robarle caramelos a la tienda de lucía
al final me levantaba aún dormida
no quería volver a oír a mamá
tan enfadada gritando desde la cocina
como no bajes ahora mismo
te juro que llamo a papá y se lo cuento
entonces me ponía las bragas, las medias
y la falda del uniforme casi en el mismo tiempo
me lavaba los dientes, me peinaba y hacía pis
también en la misma secuencia de tiempo
bajaba las escaleras como si los escalones
estuviesen pintados
y me bebía la leche mientras cerraba la cremallera
de la mochila a toda prisa
mamá pitaba desde el coche y yo daba un golpe seco
a la puerta y salía volando hasta su encuentro
todos los días eran un poco así
mamá y yo desafiando al tiempo
para llegar puntuales a nuestras obligaciones modernas
paradas en el atasco
yo miraba a mamá desde el retrovisor
no entendía cómo podía estar tan bella y parecer tan afortunada
después de los gritos horribles de anoche
tampoco entendía cómo podía tener fuerzas para cantar
todo ese repertorio hortera que ponían en la radio
ni para pintarse los labios del color ese rosado
de cuando atardece en otoño
por las tardes todo era diferente
a veces papá me recogía de natación
y me sudaban las manos tanto
que tenía que decirle que prefería
que no fuésemos agarrados
no se qué entendía él cuando le decía eso
pero nunca me preguntó a qué se debía
ese nerviosismo enfermo en mi tímida piel
cuando llegábamos a casa
la tarde ya estaba muerta
serían las ocho u ocho y media
y mamá siempre estaba en la cocina
preparándonos la cena
mamá y papá nunca se saludaban con un beso
como los padres de los otros niños
pero eso yo ya lo sabía y no lo veía nada raro
me duchaba rápido
con precaución de que no me entrara
jabón en los ojos
y volvía a correr escaleras abajo
hacia la cena ya servida
masticábamos viendo el aburrido telediario
yo intentaba decir algo divertido
pero creo que a ninguno de los dos
les interesaba lo más mínimo
hablaban de bush y de nombres raros
de otros países que yo nunca había oído
entonces me ponía triste y me acordaba
de la horrible clase de matemáticas
la profesora me ha sacado al encerado
y yo no lo he sabido hacer
he llorado en medio de clase mamá
y los niños se han reído de mi
ella me intentaba consolar torpemente
pero yo sabía que lo que intentaba decirme
era que me acabase el puré de una vez por todas
que ya era tarde y luego decía que dormía poco
la ayudaba a recoger los platos
mientras papá, tumbado, cambiaba de canal
a uno de deportes que ni a mamá ni a mi nos gustaba
supongo que al final todo era eso
mamá y yo luchando solas
contra la falta de sueño, de ganas, de fe