26 de febrero de 2015

una oda al deseo

me masturbo despacio, sin ganas,
como intentando discernir
qué parte de mi
ya no funciona bien.
me masturbo despacio
y me enredo en una discusión
acalorada con el deseo ausente
desde hace meses.
le pregunto qué le hizo olvidarse de mi
y por qué me dejó así,
tan sola y tan vacía con
un cuerpo que no se alimentar.
me habla en silencio de cosas
que no entiendo y me pide
forzosamente
que recuerde escenas que
trabajosamente
mi psiquiatra me enseñó a olvidar.
me enfurezco y dejo de tocarme
torpemente
en esa sequedad angustiosa.
tengo miedo a alejarme para siempre
del placer
y a convertirme en eso
que con el tiempo
acaba por destruirlo todo.

25 de febrero de 2015

lo que debería significar un domingo o la vida

Ayer escribí en un pequeño cuaderno algo tierno y suave que hoy no podría escribir:

leer siempre por encima de la vida
levantarme temprano
dormir poco, cinco o seis horas a lo sumo
ordenar los cuadernos, el armario, mi escritura
limpiar el polvo y los platos de la cena de anoche
abrir la ventana y sumergirme en el viento nuevo
de un día que está despertando
lento, lento
tumbarme en la cama recién hecha
y leer por encima de la vida
leer como quien ha vencido a la muerte
aunque sea tan solo una pose absurda
y mal encarada
dar de comer al gato
acariciar su vientre blando
cantarle nanas como si fuese el hijo que no tengo
regar las plantas de la cocina y la terraza
mimarlas con una sonrisa dulce
dejar que la olla hierva y que su olor acaricie la estancia
tumbarme otra vez en la cama bajo el amparo
de una voz tierna o el sonido leve de una melodía de chopin
y volver a la escritura, volver siempre a la escritura
como quien vuelve a su hogar después de una guerra larga
acariciar las hojas, acariciar al gato, acariciar el sonido
que nos besa despacio las plantas de los pies primero
los muslos, las manos y llega hasta la nuca en un beso
desesperado y suicida,
como todos los besos verdaderos
seguir escribiendo, seguir leyendo
leer mucho, leer bien, leer siempre
como por encima de la vida
como si el resto fuera tan inútil que desearías que desapareciese

23 de febrero de 2015

El diario desesperado de una completa imbécil I

Me duele el pecho. Me duele el pecho desde el sábado en que volví a casa descalza caminando moribunda por Gran Vía. Respiro dolorida, sintiendo como el aire que entra me hiere un poco más. No puedo dejar que este dolor me impida respirar y continúo haciéndolo un poco con desgana, motivada por un impulso ajeno a mi que me empuja a acariciar el aire en mis pulmones. Anoche se lo conté a mamá y empezó a reírse primero bajito, como intentando tranquilizarme. No pasa nada, amor, tonterías tuyas. Y luego más alto, casi ruidosamente, desencadenando en una carcajada estrepitosa, fría, maliciosa. Te preocupas demasiado en tonterías, si en vez de eso te preocuparas de lo importante. Me fui a mi habitación y lloré de una forma absurda y tonta. Sin ganas, sin lágrimas. Llorar de una manera tan estúpida no merece la pena y me tumbé en la cama sin hacer, deshecha en un llanto ficticio, adormecida de tanta apatía. No recuerdo haber soñado nada. Siempre se sueña, dicen, pero sólo a veces lo recordamos. Eso pienso, ahora, que pasa con la vida y la literatura. Siempre pasan cosas, cientos de miles de millones de cosas y, sin embargo, nuestra memoria es una embustera y sólo nos permite recordar lo que ella elige. Cuánto de irreal hay en esta selección tan arbitraria y futil. Cuánto de irreal y sin embargo, cuánto de mágico, en que sea nuestra memoria, y no nuestro deseo ni nuestra tristeza, sino nuestra memoria, la valiente y dulce memoria, quien elija qué hemos vivido. Me duele el pecho, también ahora, atrapada en esta habitación que viaja sola en un océano que yo me invento. Me duele el pecho pero hoy no le he dicho a mamá que tengo algo dentro, no sé muy bien dónde que me duele todo el rato. Hoy me lo he callado y he deseado llamar a una amiga, contarle el miedo que le tengo al dolor, a este dolor de pecho intermitente, que apareció de repente, después de una lluvia nocturna y unos pies fríos. Hablar horas y horas con una amiga imaginaria, alguien, que como yo, también se preocupe de cosas insignificantes y totalmente ridículas. Si en vez de eso te preocuparas de lo importante, vuelvo a escuchar a mamá en el silencio. 

22 de febrero de 2015

una carta de amor secreta a la locura que es las enfermedad más sana

estoy hambrienta de lo absurdo
quiero envenarme de placer
morirme de dolor
deseo la enfermedad
añoro la locura de mis veinte años
un miedo terrible a que el final acaso sea el final
la desesperada necesidad
de estar viva
de aferrarme a la vida
como otros se aferran al trabajo,
al whisky, a la rutina

estoy hambrienta del sinsentido
me veo rozando mi tímida mano
a la mano astuta del desconocido
que está a mi lado
en esta fila de hombres perdidos
que se exilian de sus sueños
para que cese el sufrimiento
ese sufrimiento, que es también,
aunque lo ignoren,
el centro de la vida,
la llama que enciende la mecha
la hoguera enfurecida del placer y deseo

me veo rozándome a medias tintas,
su dedo con mi dedo
mi miedo con su miedo,
el juego a oscuras de buscar
lo que sólo puede ser imaginado
para después aullar como una perra
en el tormentoso goce del sexo
este teatro de cuerpos desnudos
que ignoran el significado de los nombres
que lo han olvidado todo
porque nada temen

estoy hambrienta de deseo
y me desnudo en el bosque oscuro del pánico
suplicando a los lobos que me muerdan
que me lamen las heridas
que me arranquen la piel con furia
que disfruten del placer de una carne joven
débil, tersa y mullida
ansiosa de sentirse viva y deseada
aunque eso implique
la rotura,
el trastorno,
la enfermedad

quiero volverme loca y atemorizaos a todos
destruir las sucias mentiras en las que os alimentáis
para no haceros demasiado daño
un rasguño podría lastimar vuestra identidad fingida
lo nocivo hay que apartarlo es insano, decís
y yo sueño con volverme loca
y acabar de una vez por todas
enjaulada en un manicomio insalubre
gritándoos incansablemente
como quien grita al diablo
todos juntos acabaremos muertos
muertos todos en ninguna parte
por favor, dejemos hablar al deseo
por favor, soltadme

17 de febrero de 2015

Una carta de amor a los que siguen vivos por encima de la muerte

Escucho a sparklehorse y pienso en la cantidad de cosas hermosas que estamos destinados a hacer. En cualquier lugar. En cualquier parte. It's a wonderful life. Pienso en el material tan frágil y tan bello que hace posible la vida, ese material desconocido que nos eleva por encima de la muerte y que somete al deseo. I'm full of bees who died at sea. Pienso en mi vida y me veo perdida en la noche de cualquier ciudad desconocida. Una niña sola que ansía lo que no conoce porque solo sabe amar lo inexistente. I wore a rooster's blood when it flew like doves. I'm a bog of poisoned frogs. Una niña que se tira por la ventana de su casa para no escuchar los gritos de todo el horror que la rodea. Se tira por la ventana y vuela por encima de todos los tejados de su barrio, levita sin ningún esfuerzo como Mark Linous está haciendo ahora mismo. La muerte es el sueño dulce de quienes tuvieron que aprender a callar demasiado pronto. Pienso en la vida e inevitablemente pienso en el amor. Sad and beautiful world. Pienso en la vida porque amo la vida. Subo el volumen. Revenge-Feat the flam. Quiero abrazar a la persona que amo por encima de la vida aunque esa persona sólo exista en algún lugar caótico de mis pensamientos más infantiles. Quiero poder sentir que existe y que el humo de su porro recorra mis pulmones. Que mis pulmones se bañen en ese río sucio de intoxicación y deseo. El amor es la necesidad de ser amado. No. El amor no puede ser más que el deseo demente de sumergirse en lo profundo, donde no hay escapatoria. Las canciones que están sonando se eligen al azar como por orden del mismo desconocido que me eligió la protagonista de su cuento esquizofrénico. You tortured litlle girl showing them that love is all about. Where did all the time go? Everywhere it's gone, gone, gone. ¿Se encontrarán aunque nunca sabrán cuánto se pudieron amar? Siempre transitando las mismas calles estrechas, la misma tortura para no llegar antes de cansarte del todo. Please doctor, please. I will feel the sun, I will feel the sun, I will feel the sun coming down. I wish I had a horse's head, a tiger's heart, an apple bed. Mark siente el sol cuando aparece tan cerca de este planeta sanguinario como lo siente el bosque que se alimenta de su luz desesperado. Y yo siento a Mark rezándome canciones tan bellas como las mañanas cálidas en la que sobrevive. Escucho a sparklehorse y pienso en la cantidad de cosas que estamos destinados a hacer.

12 de febrero de 2015

Déjenme chillar.

Escribir sobre la enfermedad. Sobre la herida abierta. ¿Abierta a dónde? Escribir sobre la muerte, sobre los muertos, sobre la eterna cifra de muertos que nos abraza. La fiebre alta, la fiebre calentándose en plena ebullición de delirios y quimeras. Me duele todo el cuerpo de estar viva. Me duele todo el cuerpo de vegetar en las mismas sábanas en las que sueño mi muerte. Estar viva es una enfermedad invisible que nos protege de la quietud y la calma. Estar viva es no preguntarse demasiado hacia dónde nos llevará el envenenamiento. Estar viva es dejar de sospechar la muerte en cada esquina y salir a correr tiritando sumergida en el éxtasis de la existencia. Quiero y deseo estar viva como no lo han querido ni deseado ninguna de las mujeres, que, como yo, interpusieron el dolor a su vida. Quiero y deseo estar viva, y lo digo ahora, medio hambrienta medio loca, en una habitación que hizo extinguir todos sus colores en virtud de una nada insolente y cruda. La nada no salvará a nadie. La nada te ahogará sumergida en pesadillas atroces en la que los niños nunca chillan porque el miedo les ha devorado el impulso de. Quiero y deseo estar viva aunque para eso tenga que reencontrarme conmigo en el lugar más desconocido y terrible al que pueda evocar esta historia. Quiero y deseo estar viva. 

9 de febrero de 2015

de mi muerte

todo el dolor que sentía antes
lo he suprimido
ya no está
no existe
los analgésicos
me han matado

8 de febrero de 2015

El deseo y el sueño

Arte poética

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río, 
saber que nos perdemos como el río 
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años, 
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo, 

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía 
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso. 

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara. 

Cuentan que Ulises, harto de prodigios, 
lloró de amor al divisar su Ítaca
verde y humilde. El arte es esa Ítaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo

y es otro, como el río interminable. 

J.G.BORGES

El deseo 

*
creo en el deseo
como arma letal contra la muerte
como en el impulso desesperado que te acerca a la vida
como si la infancia fuese ese lugar eterno 
desde donde nunca dejamos de nacer
siempre rabiosos e incomprendidos
como el llanto inútil del neonato

**
intento cuidarle y mimarle y soñarle a escondidas
aunque a veces le mire como a un pájaro enfermo 
como al pájaro enfermo que se desangra entre las ramas 
y lo mire triste y me quede muda y me encuentre sola
danzando ajena a su muerte inevitable 


Es tarde y mi gato duerme postrado sobre mi regazo como un animalillo huérfano que ansía calor. Es tarde y leo a Borges y a Bolaño y me reconcilio con una parte de mi que desconocía. Es tarde y pienso en los años cobardes que me sacudieron, en los años cobardes que me dejé ser, que me dejé estar, como si no hubiera otra alternativa a esta extraña necesidad de estar viva. Mi gato abre un ojo, he movido la pierna y le he despertado de quién sabe qué sueños o qué historias. Le he despertado y me mira cansado y hace un impulso de gemido lastimoso que acaba siendo mudo e inexistente. Vuelve a cerrar los ojos y le acaricio su lomo, siempre tan suave y tan limpio como las noches serenas. Duerme, pequeño, duerme. Me sorprendo susurrando a mi gato palabras de amor de la madre que no soy. Me sorprendo intentando no moverme demasiado para que siga durmiendo un sueño plácido y eterno alejado de insomnios y dolores. Es tarde y me gusta que sea tarde, a las 04:39 am el único ruido que se oye en el universo es la dulce respiración del animal al que protejo. Dormir se ha convertido para mi en una pesadilla que debo retrasar para no anular los pocos sentidos que tengo y que se acrecientan en las horas próximas a la madrugada. Dormir es mi enemigo. Es mi guerra. Pero también mi paz y una necesidad terrible para los que como yo, tenemos tendencia a la crueldad autoinfligida. Leo, leo, leo y voy contra la muerte que es estar por estar sin valor ni deseo. El exilio real es el valor real de cada escritor, dice Bolaño, y yo lo subrayo, lo subrayo de una forma apasionada, apasionada y triste si me miro en el espejo, pero apasionada siempre. El valor y el deseo, el deseo y el valor. Valor de alimentar a un deseo que siempre nace antes de tiempo, enfermo, desnutrido, moribundo. Valor de apostar por la vida de un deseo, tu deseo, por el que nadie apostaría, por el que nadie apuesta de hecho, por el que te miran de reojo cuando pasas y te llaman loca e insensata a tus espaldas. Valor y deseo, deseo y valor para acabar con las imposiciones, para acercarte a la literatura, para empezar a recorrer cualquier sendero que se desconozca. Es tarde y acaricio a mi gato dormido sobre mi vientre y le leo poemas en voz baja para que sueñe con ellos en el sueño dulce y profundo de todos los que somos animales huérfanos, animales rescatados de cualquier sitio, animales deseosos de sueños. Es tarde pero qué importa si es ahora, a esta hora despreciada y maltratada, cuando el sueño es más intenso y real. 

5 de febrero de 2015

camine, camine libre por un sendero alejado, no lea mala poesía, camine y haga circular correctamente a su sangre

el desamor es un delirio que proteges

de mi vientre nació un monstruo 
un monstruo ajeno a mi cuerpo
que me devora todo el tiempo
mis manos, mis muslos, mi espalda
sangrando rotos las heridas de mi cuerpo

veo a la muerte 
besándome los párpados entre abiertos
cuando duermo entre sus brazos

siento que mi vida es un lugar terrible
devastado por el miedo
una región inhóspita
maltratada por el frío 

solo soy una pobre extranjera
hablando un idioma absurdo
quiero hacer las paces con el extraño 
con el que habito

quiero sentir que puedo refugiarme 
adentro, muy adentro 
para ahí también duerme la asfixia

el duelo tiritando entre mis labios

ten piedad te digo sollozando
ten piedad de una vida que no fue
una juventud hambrienta 
el dolor mirándome de frente
unos veinte años rezando por estar viva

el amor es el río soñado de nuestra infancia
las tardes al sol de un verano eterno
aún siento tu mano en mi nuca
mi nuca en tu mano
la brisa muda bailando con mi cabello

ten piedad te ruego
ten piedad de las palabras que me nacen
como animales hambrientos
ten piedad de la furia de el amor 
el bosque ardiendo la ciudad en ruinas
todas el vacío que nace de lo inerte

huir a un verano que no recuerdo
el verano eterno en que inventamos la infancia
dejar de someterme a la ausencia
nadar como nadan los niños que no saben nadar
sin miedo no hay peligro
sin miedo el peligro es solo eso
una palabra lejana
sin miedo se rescata al ahogado
sin miedo 

2 de febrero de 2015

un miedo terrible a la caída de la tarde

"Éramos entonces absolutamente felices y no lo sabíamos, porque de saberlo, nos habría fulminado la angustia"
Umbral 
I

me busco continuamente
y me encuentro
raras veces
atormentada
y
febril
escondida
en pesadillas aterradoras 

que no me dejan dormir

II

a veces temo desaparecer

por la senda de mis sueños
más profundos 
tan débil como soy
tan cerca siempre
del disparate 
la locura
la eterna verdad
del ángel muerto

III


estoy jugando a que puedo fingir 

ser quien deseo
una ex convicta 
que necesita otro nombre 
y otra historia para sobrevivir
la invención nos hará libres
ha dicho un hombre en la tele

IV


me miro a mi

y cuento cada arruga
cada beso
todas las muertes
que no son más que 
despedidas 
de la que alguna vez 
debí ser

V


anduve sin descanso
intentando no detenerme
no pensar más de la cuenta
no discutir con mis muertos