26 de junio de 2014

siempre hay una mujer fingiendo encerrada en una habitación

"Hoy es el aniversario de todo lo que nunca has dejado que sucediera"

*
hablamos de hacernos ricos y de vivir en ciudades fantasmas, 
de escribir sólo a las cuatro de la mañana
y comer a las seis de la tarde. 
hablamos de dejarlo todo mucho antes que nadie, 
de escupir en las lentejas frías
y comérnoslas a la mañana siguiente. 
hablamos de la discografía oculta del músico suicida,
de los poemas de mierda de tus amigos yonkis, 
del techo negro de tus clases de la uni. 
me cuentas que tu madre se ha ido de casa, 
que tu padre huye entre estaciones ficticias
y que llevas comiendo pasta desde hace tres meses. 
te cuento que me he inventado mi nombre, 
que una vez me enamoré de un tipo sin rostro 
y que ahora sólo quiero bailar tranquila.

me miras las tetas y sonríes como si no lo hubiese visto, 
la música de este garito dan ganas de vomitar, 
me gritas, y me llevas al baño a bajarme las bragas
sabiendo que es la última vez en tu vida que vas a verme.
estoy gimiendo y maldiciendo al mismo tiempo, 
como si eso fuera posible,
como si el placer no anulara el dolor.
 puede que te esté queriendo mientras te chupo la polla, 
pero no soy tan estúpida como para decírtelo,
me gusta ver que en este instante todo el poder
es sólo mio y que puedo hacer contigo lo que quiera.
te corres, siempre es otro el que se corre
y sonrío como si no me diera asco 
sentirme sola una vez más en un antro de mierda.
luego nos vemos, me dices, 
y me besas como si no supieras 
que el último beso 
es de los labios de un suicida.

22 de junio de 2014

siempre hace frío en el lugar donde no quieres estar

son las 05:29 horas de la madrugada
y sigo sentada en el sofá 
viendo la teletienda. 
me sienta bien 
ver programas de mierda en la tele
porque me permite 
olvidarme de todo lo que deseo ser 
y nunca llegaré a ser. 
en los anuncios
me acuerdo de los lunares de tu espalda, 
qué coño, 
me acuerdo de tu espalda, 
y me masturbo despacio
mientras intento 
no sentirme lo suficientemente ridícula 
pensando en ti otra vez. 
joder, 
es mucho mejor un vídeo de porno casero 
que esta mierda de zapatillas de andar por casa 
que están vendiendo, 
así que apago la tele, 
enciendo el ordenador 
y me masturbo mucho más agusto 
con esa pareja de irlandeses 
que se están grabando por primera vez. 
luego me pongo a llorar, 
siempre me pongo a llorar, 
dirías, 
y vuelvo a encender la jodida teletienda 
para no sentirme tan sola. 
no se de dónde sacarán a esos dobladores, 
pero su voz es una puta droga, 
pienso, 
mucho mejor que cualquier amiga estúpida 
que sólo sabe asentir
cuando le cuentas el problema de tu padre 
mientras te mira con esa mirada 
de no entender una puta mierda de nada. 
escupes la pizza, 
se ha quedado tan fría 
que ya no se distingue ningún ingrediente 
pero todo está bien,
 joder, 
la voz sigue explicándote 
lo maravillosa que sería tu vida 
si te comprases esas putas zapatillas, 
si llamas ahora te llevarás de regalo 
una manta de lana ideal 
para las noches de invierno, 
dice esa jodida voz hipnotizadora, 
y tú miras absorta
 la sonrisa de la señora del anuncio, 
con sus zapatillas y su manta, 
como si fuera lo único necesario 
para olvidarse de todo 
en este maldito mundo inhumano. 
805798456 
marcas con tus dedos grasientos 
y te saluda una grabación estúpida 
que te pasa a una musiquilla de sala de espera 
de consulta médica. 
cuelgas indignada, 
menudo timo es esta mierda, 
dónde está la voz del anuncio, 
dónde coño está la puta voz del anuncio, 
gritas. 
otra vez, 
esa asquerosa sensación de angustia, 
el techo se está cayendo 
y tú sigues con las bragas mojadas 
y el sofá lleno de trozos de comida. 
apagas la tele furiosa, 
la puta voz del anuncio, 
no es más que una mentira más,
joder, 
no existe, nada de esto existe, 
y decides aporrear a la tele 
hasta hacerte sangrar. 
todo lo que no existe y se muestra, 
lo hace para atormentarte, 
sólo para atormentarte, 
te dices,  
así que coges todos los putos álbunes de fotos 
donde pareces feliz,
y los rompes, 
los rompes 
hasta que no son más 
que trozitos de una nada inexistente. 
por fin, 
una nada inexistente, 
nada más que una nada inexistente, 
susurras, 
inexistente, 
y tus ojos se cierran lentos, 
muy lentos,
como invitándote a morir.

16 de junio de 2014

mi hogar es un lugar insano

cortarme el pelo, 
corto muy corto, 
como las chicas bonitas de las pelis francesas, 
tan corto que la nuca respire por ti,
que en el autobús,
el chico de la última fila
pueda contar cuántos lunares
bailan sobre mi cuello. 
cortarme el pelo 
como parte de una rebelión interna
 que nace de la autodestrucción. 
dejar de lavar y cuidar una parte de mi,
que nunca está sana ni limpia,
 ni brilla ni es bonita. 
cortarme el pelo
 y tirarlo por la ventana 
con una nota a modo de despedida

el pelo muere pero crece tan rápido que la gente nunca se acuerda cuándo fue la última vez que se lo cortó