14 de mayo de 2014

el insomnio también puede morir de frío

"Qué absurdo. No sé por qué se escribe, pero no se escribe para estar seguros. Se escribe, entre otras cosas, para poner un pie en la espesura que brama al otro lado del espejo."

escribir, escribir, escribir
cualquier cosa 
en cualquier parte 
hasta que este viento enfurecido deje de rugir
hasta que las ventanas dejen de temblar
hasta que el hijo que nunca hemos tenido deje de llorar
escribir como quien tiene miedo a morir
como el borracho inútil que no tiene nada que decir
escribir, escribir, escribir
como si no llevase toda la vida 
cavando el agujero donde me romperé las piernas.

9 de mayo de 2014

Si alguien lee esto le pido disculpas. Encienda la televisión inmediatamente.

 "La vida es todo el rato difuminación, todo se olvida, los amigos hacen falta. El tiempo avanza con la gracia perfecta y demodé de un cisne pero en un día despejado puedes verlo todo para siempre. Lo que importa es la compañía."

Acabo de leer esto no se dónde. Y no he podido evitar sentir unas ganas inmensas de unas manos cálidas y un abrazo certero. No se si sirve para algo escribir esto, si alguien lo leerá y pasará de largo o si alguien en la otra punta del mundo está pensando en estos momentos en lo dramática que es la niña perdida. Si es la niña perdida, ¿cómo no va a estar profundamente perdida?, ¿todos somos lo que nos hacemos o podemos escapar de nuestros propios prejuicios? Sí, lo estás pensando bien, esto no es más que filosofía barata de mierda, peor incluso que ver telebasura o fumarte todos esos canutos.

Y ahora qué, pienso mientras me invento algo en lo que perderme. Qué hacer con todo este tiempo desbordado y estas mentiras piadosas. Qué hacer cuando no se cómo refugiarme de mi misma ni cómo decirle a papá que he perdido, que aposté creyendo que, pensando en, pero que él es siempre más mayor y más listo y que tenía razón, cómo no va a tener razón, si yo nunca he podido con nada, nunca he sabido nada, más que ansiar y ansiar y desear lo que no podía conseguir. Y ahora qué hago, me digo, qué es lo que se suponen qué hacen todas esas chicas que sonríen en las fotos y hablan en las cervecerías de ciudades raras mientras se ríen a carcajadas y piden otra caña y otra más y no cesan de reírse muy alto y de hablar a gritos. Esto empieza a ser desesperante, ¿de veras mi vida iba a ser esto? En 1998 ya tenía este sentimiento de pérdida. Con seis años ya sentía este estar en el mundo por estar, porque tengo que estar, a mamá le gusta cuando la llevo agua fría al sofá, qué buena eres, me dice, y me da un beso en la mejilla como diciendo, lo pienso de verdad no porque me hayas traído el vaso de agua con el agua fresquita como a mi me gusta. Y ahora qué, pienso, ¿qué es lo que se supone que tiene que venir ahora?, ¿hay un guión o es todo una improvisación absurda y tengo que dirigir esto hacia alguna parte?, ¿no puedo dimitir, explicar que ha debido de ser un error, que yo no elegí esto, que nunca he dirigido nada, que es demasiado grande para mi, y que seguramente iría mucho mejor con otras personas? Y ahora qué, pienso, y me veo frente al espejo, fea y gorda, con las ojeras que no siento y la vejez que no tengo, suplicando, humillada, un final alegre entre tanta estupidez.

7 de mayo de 2014

exilio de muerte interior

a veces no tengo nada que escribir o siento que no tengo nada que escribir pero que necesito escribir, algo, lo que sea, la misma palabra absurda repetida cien mil veces y estar así horas y horas, como si fuese la consulta de un psicólogo mudo, que asiente con la cabeza como diciendo, continúa, no dejes de decir lo que deseas, habla todo el rato, sin miedo, sin vergüenza, cuéntame qué pasó con tus papás, gritaban mucho a la hora de la comida, tuviste una infancia feliz o fuiste una niña triste, se reían los niños del parche gris en el ojo derecho, respira, no dejes de contarme lo que sientes, por qué sonríes tanto cuando llueve, qué pensaste la primera vez que te besaron, cuándo empezó ese insomnio terrible que te parte en mil pedazos, no dejes  de inspirar, a dónde quieres ir a esa hora de la madrugada en que todos duermen, por qué lloras en el transporte público, qué significa para ti la palabra huida, y estar así, hablando tranquila, pausada, contestando todas sus preguntas sin signos de interrogación, horas y horas, días y días, años si hace falta, hasta vaciarme del todo, olvidar mi historia en ese despacho demasiado limpio y ordenado en el que todos los que cobran por escuchar miserias se alojan, depositar mi -mal llamada- vida interior en ese sillón negro azabache con cojín granate donde el susodicho permanece inmóvil, olvidarla para siempre, dejarla ahí en ese habitáculo oscuro, entreteniendo al escuchador inerte que juega con mi historia como si fuese un rompecabezas, el puzzle viejo al que le falta la pieza perdida, y salir de allí, libre y lejana, dar un portazo sordo y despeinarme la trenza para que también mis cabellos renazcan al sol

4 de mayo de 2014

a las tres de la mañana 
de un sábado
los únicos que no saben 
qué cojones hacer 
son los fracasados, 
así que ya imaginarás 
 cómo se rompe el espejo
 o yo en el espejo 
cuando nos enfrentamos
en llanto libre