11 de enero de 2013

'La felicidad tenía que ser otra cosa, 
algo quizás más triste
que esta paz y este placer,
un aire como de unicornio o isla,
una caída interminable en la inmovilidad.'
Julio Cortázar.


Que la vida iba enserio
uno lo empieza a comprender más tarde
decía Jaime,
el pobre Jaime, 
el niño y viejo Jaime 
que escribía poemas huérfanos
porque la vida y el amor 
a veces callan, 
se esconden, 
huyen demasiado lejos 
o, incluso, 
desaparecen para siempre. 
Que la vida iba enserio, 
digo en voz alta, 
para que cada palabra golpee
torpemente estas paredes, 
estas sábanas, 
el triste refugio donde me oculto,
para que las golpeé, 
las haga temblar, las duela, 
y me hagan sufrir 
en este tiempo lento
y seco en el que, 
incluso, 
se atreven a decir,
que vivimos.

5 de enero de 2013

aún quedan poetas incomprendidos desnudándose en cualquier esquina

ellos nos miraban extrañados
murmuraban a nuestras espaldas
se preguntaban sobre nuestras manos
-nuestra piel-
los sueños que gritaban desde nuestros ojos

nosotros nos abrazábamos en las aceras
nos acariciábamos la punta de los dedos
nos susurrábamos palabras suaves
-tristes- 
 entre las líneas de las manos

ellos nos prohibían leer poesía y cuentos 
 se giraban indignados cuando nos besábamos los párpados
nos gritaban ilusos e insensatos
-soñadores-
se reían de nuestros versos

nosotros escribíamos dulzura en las esquinas
nos dibujábamos en cualquier espera
mendigábamos amor en libretas sucias
-poesía-
y hacíamos caer nuestras historias
(de amor) en sus descuidos.