29 de diciembre de 2013

la vida como un trayecto de destino

Alguna vez recuerdo 
ciertas noches de junio de aquel año,
casi borrosas, de mi adolescencia
(era en mil novecientos me parece
cuarenta y nueve) 

porque en ese mes

sentía siempre una inquietud, una angustia pequeña

lo mismo que el calor que empezaba,
nada más
que la especial sonoridad del aire
y una disposición vagamente afectiva.
Eran las noches incurables
y la calentura.
Las altas horas de estudiante solo
y el libro intempestivo
junto al balcón abierto de par en par (la calle
recién regada desaparecía
abajo, entre el follaje iluminado)
sin un alma que llevar a la boca.
Cuántas veces me acuerdo
de vosotras, lejanas
noches del mes de junio, cuántas veces
me saltaron las lágrimas, las lágrimas
por ser más que un hombre, cuánto quise
morir
o soñé con venderme al diablo,
que nunca me escuchó.
Pero también
la vida nos sujeta porque precisamente
no es como la esperábamos.
Jaime Gil de Biedma


y es tan hermoso acabar así un poema, o la noche o despedirte incluso de esos años tristes en los que intentabas algo, sin saber muy bien el qué. y es tan hermoso que qué suerte haber aprendido a desenterrar palabras, a revivirlas y a bailar con ellas, qué suerte nadar con julio, llorar con alejandra, morir en brazos de las caricias suicidas de sylvia. y qué suerte y qué hermoso poder decirle a paloma que la vida nos sujeta, que la vida nos sujeta y en el fondo hasta nos quiere y decírselo así, de repente, porque acabo de leer el poema y me apetecía regalárselo y qué suerte que ella me sonría desde la misma cama, con esa sonrisa tímida que le tiemblan hasta los ojos y me diga que me calle, que qué tontería es esa de que la vida nos sujeta, que ya está ella para levantarnos a las dos y animarnos a andar lejos, cada día un poquito más lejos, siempre un poquito más eh aunque estemos muy cansadas y haga un día de perros, que como un día paremos va a ser muy jodido seguir andando. y qué suerte pienso para mi, y ahora soy yo la que sonrío porque se que paloma es de quien habla jaime, y eso que jaime y paloma no se han conocido nunca, bueno qué tontería estoy diciendo, a jaime no le hemos conocido ninguna de las dos, pero yo se que paloma es la que me sujeta, que eso de la vida es una metáfora de esas para que los poemas queden bonitos y se lean para uno mismo y luego en voz alta, y emocionen, y la gente llore en su casa o en el metro y decida empezar a amar esa misma tarde, pero yo se que la vida es paloma, porque antes de ella, estaba muerta, y esto no es una metáfora, lo prometo, muerta de verdad, como los ancianos que se quedan mirando la estación de trenes desde la ventana del hospital, que también, a quien se le ocurre construir una estación enfrente de un geriátrico, pero eso es como todo, la vida es un lugar siniestro dispuesto para que sobrevivan los fuertes, esto lo dijo darwin ya lo se, pero yo también tengo una teoría al respecto, y es que es verdad, yo estaba muerta, pero muerta de verdad porque la vida está hecha para que los que somos un poquito débiles y lloramos en la parte de atrás del autobús y coleccionamos poemas de mierda en cajas de cartón y nos da un vuelco al corazón cuando de repente llueve en plena calle y descubrimos que a pesar de lo que pensábamos sabemos nadar, bueno pues la vida está diseñada o creada o lo que sea, para que los que somos así muramos antes, y antes de morir del todo, encima tengamos que morir a trozos y que todo nos duela y nos haga daño y joder no es justo, encima que somos así de idiotas tenemos que sufrir el doble, qué digo el doble, el triple o el quíntuple que el resto, y por eso digo lo de paloma, porque yo, antes de que llegaran sus rizos, sus faldas de colores, sus discos de bob dylan estaba enterrada en un tiempo y en un espacio que me ahogaba y me asfixiaba y me pasaba el día gimiendo y llorando en este valle de lágrimas, que esto lo rezaba mi abuela, pero es que no encuentro una manera mejor de definirlo, y que de repente ella llegó, y juro que no quiero ser una cursi melodramática ni voy a decir que el amor y la felicidad existen y que vamos todos a amarnos y a ser felices pero, no se, de repente ella llegó y empezó todo, o empezó de nuevo todo que es aún mejor, y dejé que el deseo, que está vivo cuando nosotros lo estamos y que nació conmigo y lo aborté en mi muerte, volviera a nacer, y lo dejé crecer, y le alimenté para que llegase a ser gigante y fuese él el que me guiara a mi en vez de al revés y además de todo eso, me dejé arrastrar y poco a poco empecé a andar aunque me caía, pero cada día andaba un poquito, hasta que ya lo hacía sin ayuda y ahora y gracias a paloma no hago más que andar, cada día un poco más lejos, siempre un poquito más.

21 de diciembre de 2013

estar vivo es empaparte hasta que los huesos duelan

Cómo decir de pronto:
tómame entre las manos,
No me dejes caer. Te necesito:

acepta este milagro,
tenemos que aprender a no asombrarnos
de habernos encontrado,
de que la vida pueda estar de pronto
en el silencio o la mirada.
Tenemos que aprender a ser felices,
a no extrañarnos
de tener algo nuestro.
Tenemos que aprender a no temernos
y a no asustarnos
y a estar seguros.

y a no causarnos daño.
Julia Prilutzky


y de repente, una inundación en la terraza es también un poema esbozando una sonrisa entre líneas, susurrando que es posible, que por qué no, que quizás. dejándose caer lentamente, apuñalando a todas esas tardes muertas en que no llueve, porque a veces tampoco hay fuerzas ni ganas, y joder, pensará el cielo, de qué sirve llover si el mundo está hecho una mierda, y los niños en áfrica se mueren de sed y mueren porque hay sequías y también porque hay inundaciones, y entonces me acuerdo de mi, que también soy así, un poco como ese cielo triste que no sabe que hacer con el sol ni con la lluvia y que se queda callado en nubes temblorosas, a mi que que tantas veces he pensado lo mismo y que no he llorado, bueno no por los niños de áfrica, pero por todo ese rollo existencialista, y me he tragado mis lágrimas y he sonreído a mamá y hemos visto la tele juntas, programas de mierda siempre, y nos lo hemos dicho, joder este programa es una puta basura, pero hemos seguido viéndolo porque de qué sirve si ya lo sabemos, y así me pasa con todo hasta que hay días, tardes como la de hoy, que me pongo a leer un poema y algo se me encoge por dentro y a veces no es tristeza sino todo lo contrario aunque no sepa qué es y todas las lagrimitas se lanzan en salto mortal hasta mi boca y se me ocurre apagar la tele por fin, joder mamá cómo podemos ver esa puta mierda con la de cosas bonitas que se pueden hacer, y salgo a la calle, y joder, qué bien, como está lloviendo hoy, y me mojo, me empapo de lluvia hasta el sujetador y los pezones y siento escalofríos y canto y bailo por la calle y decido que quiero ser algo, y que quiero hacer algo y que lo quiero ya y lo pienso tanto que lo muerdo y lo araño y lo estrujo con mis manos bañadas en lluvia y en llanto y que le den a la evolución y al capitalismo, que estoy viva y mi corazón bombea sangre, sangre roja que viene y va por todo mi cuerpo, y que la vida es miserable pero también agradecida, como cuando te pones guapa frente al espejo, y que hay habitaciones para morir, únicamente para morir, y que no estamos en ellas joder, no estamos en una puta habitación para morir, y no tenemos dos niños a los que dejaremos huérfanos de madre y de vida, y cómo somos tan hijos de puta de lamentarnos y quedarnos encerrados en nuestra habitación, que no es la de morir pero si la de matarnos, que esta tarde está lloviendo como nunca lo ha hecho, y no va a parar de llover hasta dentro de una semana, o hasta dentro de un mes, o quién sabe si lloverá un año entero, que da igual lo que diga el hombre del tiempo y esos informativos de mierda, que sólo nos mienten, mentira tras mentira, que no va a para de llover, os lo juro, y que tenemos que estar preparados, que este mundo es una mierda y este país una ruina, pero tenemos que salir a la calle y estar vivos, porque lo estamos, os juro que lo estamos aunque no nos lo digan, vivos, VIVOS. 

14 de diciembre de 2013

Todo es muy simple mucho

más simple y sin embargo
aun así hay momentos
en que es demasiado para mí
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito
mi tiempo.

Idea Vilariño

11 de diciembre de 2013

no nos dejan sentirnos solos, tristes y feos


"Pruebe: si usted fuera usted, ¿qué haría? De inmediato uno se siente intimidado: la mentira en que nos acomodamos resultó ligeramente corrida del lugar donde se había acomodado. Sin embargo, ya leí biografías de personas que de repente pasaban a ser ellas mismas, y cambiaban por completo de vida. Creo que si yo fuera realmente yo, los amigos no me saludarían en la calle porque incluso mi fisonomía estaría cambiada. ¿Cómo? No sé. La mitad de las cosas que yo haría si fuera yo, no las puedo contar. Creo, por ejemplo, que por cierto motivo acabaría presa en la cárcel. Y si yo fuera yo daría todo lo que es mío, y confiaría el futuro al futuro.“Si yo fuera yo” parece representar nuestro mayor peligro al vivir, parece la entrada nueva a lo desconocido. Pero tengo la intuición de que, pasadas las primeras llamadas locuras de la fiesta que sería, tendríamos al final la experiencia del mundo. Bien sé, experimentaríamos finalmente a pleno el dolor del mundo. Y nuestro dolor, aquel que aprendimos a no sentir. Pero también seríamos a veces invadidos por un éxtasis de alegría pura y legítima que no logro adivinar."
Clarice Lispector




me he acostumbrado a mentir, a refugiarme en lo ficticio de una soledad compartida en vagones de metro, en aulas tristes donde no se aprende nada, en la llamada telefónica de antes de cenar. me he acostumbrado, y ya no quiero dejar de alimentar mi vida de mentiras, de engordarlas cada día un poco más, de hacerlas crecer como a un monstruo fuerte y grande que deba protegerme de la verdad. ahora soy como vosotros, no quiero que nada me contamine, que nada me queme, me duela, me mate.. y sonrío cuando me miro al espejo, le doy los buenos días al vecino en el ascensor, hablo de cosas banales, me río de los chistes que cuentan en la tele y hasta dejo que me saquen a bailar. 

10 de diciembre de 2013

mi habitación nunca dejará de ser un drama adolescente. if you close your eyes and just remember that this is what you wanted last night

llévame a un concierto
uno de esos deprimentes
en los que las chicas se ponen a llorar
y sus novios miran el culo de la chica de alante

bésame como si tocaran terrible love
como si las baterías estuviesen golpeando nuestro corazón
y la ciudad, el tiempo, la vida
sólo mentiras que ahogan

déjame cogerte de la mano
(joder qué frías)
aunque esto sea un juego
un maldito juego estúpido
para correr en las escaleras de metro
y perdernos en los vagones
fingiendo buscar la salida

llévame a ese lugar
(¿existe?)
lejos, siempre lejos
y huyamos del tiempo

corramos cuesta arriba hasta el monte
hagamos un hoguera en su vientre
bailemos con todos los fantasmas del lugar
recuerdos alimentando el fuego
(el fuego siempre quema la piel)

tiene que existir un lugar en ruinas joder
un puto lugar donde cumplir 21 años sea mentira
la última parada de una línea inexistente

un sitio alejado y bonito
un lugar sin farolas ni semáforos
de casas destruidas
jardines sin flores
muertos felices

déjame morir aquí
danzando en tu sangre
this is hardcore susurran los pulp
joder déjame quedarme aquí
para siempre
siempre
siempre
ssh

27 de noviembre de 2013

juro que no elegí esto

hay pájaros muertos durmiendo en mi pecho
mentiras, caricias, enfermos a los que no puedo dejar de amar
la enormidad del mundo llorando en mis huesos
malditos pájaros

tímidamente sonrío y les digo que no es aquí, 
que se han equivocado
yo sólo sentía lástima
estaban tan rotos y enfermos

 pero me duelen los párpados
se que ellos me maldicen
he asesinado a todas esas muertes murmuran
he sido yo, con mis manos y mis dientes

los cementerios están llenos de vivos
y a mi me ha tocado el lugar equivocado
alejadlos de mí les grito
¡sacadme sus patitas, sus alas infectadas, 
yo sólo maté su dolor!

10 de noviembre de 2013

el jóven que no llora es un salvaje dijo nosequién

los domingos son días tan raros que a veces no se ni para qué me levanto de la cama y me pongo a hacer como si hago algo. no es tristeza es más esta apatía inútil la que me está matando por dentro. pero como explicar esto con palabras, si de pronto, las palabras son un cuchillo afilado dispuesto a arañarte y a sangrarte y quién sabe si están dispuestas a matarte. por eso dejé de escribir todas estas tonterías durante meses y meses en los que sólo pensaba en las olas, olas y más olas, que lentamente se reconciliaban con el mar. noviembre es siempre un mes tan triste. dentro de poco ventiuno y otra vez el miedo, la desesperación y la necesidad de lo desconocido. lanzarme al vacío, pero ¿cómo? si cada vez que me intento acercar al mirador vienen a recogerme nerviosos y casi sollozando y qué como se me ocurre acercarme ahí, si no me doy cuenta lo peligroso que es, y yo que sólo me acerco para oler el mar y ver a esas olas lentas que vienen y van y van y vienen y es tan hermoso pero no lo entienden y yo ya no aguanto más, estoy harta de imaginarme esas olas azules y verdes, y ese olor a vida y a libertad y el horizonte ahí dispuesto a todo por salvarnos, y joder, que yo necesito acercarme y sentir esa brisa y romperme a llorar porque es terriblemente bello estar ahí ante un mar tan inmenso, pero nada que sólo me lo puedo imaginar y romper a llorar en mi habitación es mucho más triste que romper a llorar cuando las olas rompen, y que me rompo, pero no a llorar ni a nada, sino que me rompo yo, que me están rompiendo y no se como volver a mi misma si es que de verdad existe

9 de noviembre de 2013

'me había acostumbrado a vivir entre imbéciles ¡imbéciles de mierda! viviendo una vida de mierda en una ciudad de mierda, y que para mí la vida no era más que eso ¡mierda! y una lucha permanente contra esa mierda, que nos quería engullir y asimilarnos y hacernos mierda. y que en el fondo no era más que eso ¡asimilación! y que hasta la literatura no era más que el reflejo de esa asimilación, y que yo me acababa de leer el lazarillo y el guzmán y el quijote, y no había más que asimilación por todas partes y que, por ejemplo, cuando se reúnen el bachiller, el cura y el barbero, y sale el bachiller a luchar con don quijote, con el microorganismo extraño ¿eh? las fuerzas sociales, las defensas, los leucocitos, los fagocitos, la descripción de los fagocitos fagocitando ¿entiendes? saliendo en busca de ese microorganismo extraño para atacarlo, para neutralizarlo...y toda la literatura era eso, la descripción de esa lucha permanente, de esa lucha perdida -julien sorel, bovary, raskólnikov, naná, karenina, samsa...todos igual ¡asimilados!-'

Celso Castro.


y yo tampoco sabía que decir sólo lloraba y lloraba espantosamente, como el nieto de los de arriba cuando lo traía su hija los domingos por la tarde. él callado me miraba llorar, sorberme los mocos, taparme los ojos con las manos, y algunas veces me abrazaba así como con cara de lástima y desconocimiento. yo, claro está no esperaba que me entendiese, era imposible que lo hiciese, dadas mis circunstancias. quién iba a entender a una chica que lloraba con tanta fuerza y tantas ganas y no sabía por qué. igual en el fondo si sabía por qué, pero me daba tanta vergüenza y tristeza de mi misma, que encerraba la respuesta en lo más profundo para que ni yo pudiese encontrarla. me acuerdo que pensaba que no dejaría de cumplir diecisiete años hasta la muerte de mis padres y que puede que entonces, si no llegaba a asimilar esa muerte, no dejaría de cumplir los diecisiete hasta la muerte. era un sentimiento terrorífico, de veras, un sentimiento de estancamiento, enjaulamiento, encarcelamiento y todas las palabras terribles que acaban por -miento, pero no quiero ponerme dramática también por aquí, el caso es que al final siempre llegaba la ansiedad, y yo le tenía tanto miedo que intentaba pensar en las olas, en la suave ida y venida de esas olas de mi infancia, cómo rozaban la arena y se volvían a unir al mar y por eso prefería guardarme estos pensamientos para mi misma y no contárselos, ni siquiera a él que me quería mucho y yo lo sabía, pero verbalizar todo eso, hubiese sido el hundimiento y prefería callarme, llorar y llorar inútilmente pero callada y otra vez los ojos irritados, siempre tan irritados.

29 de octubre de 2013


Hay que ser muy valiente para vivir con miedo.
Contra lo que se cree comúnmente, 
no es siempre el miedo asunto de cobardes.
Para vivir muerto de miedo, 
hace falta, en efecto, muchísimo valor

Ángel González







19 de octubre de 2013

No me salves.

'Necesitan la felicidad para ser felices, 
por eso no lo son.'


18 de octubre de 2013


ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida

Alejandra Pizarnik


de domingos eternos y otras desdichas

las paredes tan sucias y tan viejas, 
el suelo y el colchón chirriante,
esa música ensordecedora
que traspasaba las paredes
y se colaba en nuestra cama.
estuvimos así, quietos y en silencio,
cada uno mirando hacia su lado de la cama,
escuchando el espantoso sonido
que venía de la habitación de al lado.

sabía que estabas despierto.
los silencios se atropellaban unos a otros,
sentía tu respiración en mi costado,
tus suspiros helados arañando mi nuca
en un intento casi inhumano de materializar,
en algo terriblemente denso,
el aire comprimido
que generaban tus pulmones para,
arrojarlo ferozmente a mi cuerpo indefenso.

me di la vuelta para que sintieras
aún más mi presencia
en ese insomnio permanente
en el que habitaba la noche y la vida,
mi existencia reducida
a una habitación
con paredes desgastadas y deprimidas
por la falta de una ventana,
siempre la falta de ventanas,
esas rectangularidades que precipitan
 la caída en la huida.

intenté en vano, deslizar mi pie derecho
para rozar tu pie izquierdo,
someterme al arduo trabajo
de llamar tu atención sin que se me notase
desesperada y perdida.

la mayoría de las veces,
no hace falta empezar ni acabar nada,
porque todo está dicho ya,
pero joder mírame, pensé
échame de esta cama,
de esta puta casa que no he sabido limpiar,
maldice mis libros y esos discos mediocres,
pero deja de respirarme en la  puta nuca,
la desdicha es una muerte tan lenta.
quiero volver,
se que alguna vez he estado allí,
jugando a rayuelas con los niños del pueblo,
acompañando al abuelo a pescar truchas en el río,
cortando el pelo a mamá mientras dormía la siesta.

se que alguna vez he estado,
pero no recuerdo cómo se llega,
no recuerdo si la casa se quemó,
y ahora sólo quedan matojos secos
y flores marchitas.

*
Tengo miedo de volver, y no reconocer a nadie, que el lugar haya cambiado, y los de siempre se hayan ido. A veces pienso, que no hay lugar más triste que el que nos olvida. El maravilloso lugar del que huimos con el coche viejo de papá por carreteras secundarias, pensando que el mar estaría cerca, un lugar bonito donde tumbarnos al sol el resto de nuestra vida. El mar, escribo, ese escondite que no encontramos ni nos encuentra, el lugar perfecto donde puede habitar alguien que siempre tuvo miedo a nadar, el paraíso azul infinito, el infierno que ahoga a los sumergidos, y ennoblece a las criaturas marinas, el espacio líquido que nos separa de la isla perdida y la felicidad náufraga. Quizás ese lugar no exista y sea un refugio, el anhelo perdido en alas rotas que buscan el mar y se rompen antes de olerlo. Aún no has llegado, y...yo te espero.



*
Cuando escribo, hay un espejo sucio mirándome de cerca. Yo nunca quise esa suciedad, el polvo acariciando el cristal como en un acto de amor, para que mis ojos parezcan los más tristes de la ciudad. Mamá intentó limpiarlo una vez, quedó tan bonito, que parecía un espejo nuevo, brillante y luminoso como esas mañanas de primavera que salía con el abuelo a mirar las formas de las nubes. Luego empecé a escribir un poema de invierno, uno de esos poemas que mis manos sólo podían escribir, de los que nadie lee en alto porque a la gente le asustan, y el espejo se llenó otra vez de polvo y contagió a toda la habitación. Pensé que tendría que aprender a vivir en esa suciedad metafísica que sólo aparecía en el espejo cuando me miraba, pensé que a mamá no tenía por qué contárselo y así no se preocuparía limpiando el cristal cada dos por tres inútilmente. Cuando me cansara de tanta suciedad solo tenía que tirarlo a la basura, aunque entonces también tendría que arrojar todas las hojas en blanco que uso para recordar, y entonces sólo abrazaría a la muerte, la que no es literaria y te deja tendido en el subsuelo de gusanos y reptiles hambrientos.



*
El día que cumplí veinte años quise llorar. Que raro, pensaréis, la muchacha triste llorando una vez más. Y tenéis razón. Puede que no tuviese sentido todo aquello. Pregunté a los mayores de la casa si se acordaban de cómo cumplieron los veinte, y me miraron perdidos y desorientados. Creo que pensé, que la esperanza es un recuerdo que no muere, y que todos ellos ya estaban muertos, pero me callé, no lo iban a entender y me iba a meter en un lío. De qué sirven los veinte años si tampoco ahora vendrá nadie a rescatarme. Si tampoco ahora volveré al lugar soñado.



quiero volver, 
se que alguna vez he estado allí,
mirando a la abuela coser un vestido de flores, 
leyendo en la cocina una carta llegada de lejos,
contando gatos en la callejuela del bar.

se que alguna vez he estado,
pero no recuerdo como se llega,
no recuerdo si la casa se quemó,
o la quemamos entre todos, 
para que se pudriesen los recuerdos.

12 de octubre de 2013

No tengo nada que escribir. Me encierro en mi cuarto y bailo melodías tristes. Lloro, veo películas estúpidas y fotografío manos en el metro. Todo es como a los trece pero con más tetas y menos sueños. No tengo nada que escribir, y joder qué hago escribiendo. En la radio suena un canción jodidamente deprimente. A veces la ansiedad no me deja mirarme al espejo, y me escondo debajo de las sábanas con los estúpidos juegos de respiración que te enseñan esas mierdas de la autoayuda. Quiero llamarte y que follemos despacio, tan despacio que tu respiración sea un canto de sirenas en esta soledad infinita. Que pueda tocarla, que me vibren las manos con tu susurro ardiente. Joder ya ha aparecido el puto sujeto. Es inútil, no puedo escribir nada sin que aparezcas por alguna parte. El que dijo que los veinte años servían para algo, estaba equivocado. El infierno es esta juventud decadente y sucia que me asfixia hasta la muerte. Es patético gritar auxilio en una habitación sin ventanas. Joder lámeme el coño esta noche. No me dejes mendigar con faldas cortas en garitos de mierda. No me dejes hacerles las mismas preguntas estúpidas a todos esos gilipollas que esperan al fin de semana para convertirse en algo. Y qué len den al existencialismo. Pero qué mierda estoy escribiendo, no me hagas caso. Si alguna vez te hubiese importado ya habrías leído todo esto en mis ojos. La poesía es una mierda que te convierte en alguien con un futuro inexistente. Garbaje punk. Malditos chicos que gritan con rabia y que se esconden de la poli los jueves por la noche. Que os jodan. Que me jodan. No tengo nada que escribir. 



('Nunca hagas fotos a gente de espaldas. Las espaldas no quieren decir nada, no expresan nada.')

24 de junio de 2013


no queríamos huir,
ni construir un presente tan lejos
que fuera pasado demasiado pronto.

no queríamos empezar corriendo
y acabar cansados mucho antes del final
ni tampoco nos gustaba la idea
de permanecer escondidos
tanto tiempo que,
al final, nadie nos recordase.

no queríamos huir,
y lo escribíamos en el techo de la cocina
por si alguien lo descubría algún día.

queríamos la vida, el amor, todo eso que
buscas a la salida del cine un domingo
queríamos la eternidad, el infierno, la salvación.

















y, nos pasábamos las noches buscandonos y leyéndonos
y soñando que podría ser posible, que quizás algún día, que quién sabe
y nos abrazábamos a las sábanas como abrazando a un futuro prometedor,
y sonreíamos al cielo, y al techo que lo cubría,
y no nos acariciábamos las manos porque estábamos lejos
y no nos mordíamos la piel porque estábamos muertos
y no nos queríamos porque no éramos.

11 de enero de 2013

'La felicidad tenía que ser otra cosa, 
algo quizás más triste
que esta paz y este placer,
un aire como de unicornio o isla,
una caída interminable en la inmovilidad.'
Julio Cortázar.


Que la vida iba enserio
uno lo empieza a comprender más tarde
decía Jaime,
el pobre Jaime, 
el niño y viejo Jaime 
que escribía poemas huérfanos
porque la vida y el amor 
a veces callan, 
se esconden, 
huyen demasiado lejos 
o, incluso, 
desaparecen para siempre. 
Que la vida iba enserio, 
digo en voz alta, 
para que cada palabra golpee
torpemente estas paredes, 
estas sábanas, 
el triste refugio donde me oculto,
para que las golpeé, 
las haga temblar, las duela, 
y me hagan sufrir 
en este tiempo lento
y seco en el que, 
incluso, 
se atreven a decir,
que vivimos.

5 de enero de 2013

aún quedan poetas incomprendidos desnudándose en cualquier esquina

ellos nos miraban extrañados
murmuraban a nuestras espaldas
se preguntaban sobre nuestras manos
-nuestra piel-
los sueños que gritaban desde nuestros ojos

nosotros nos abrazábamos en las aceras
nos acariciábamos la punta de los dedos
nos susurrábamos palabras suaves
-tristes- 
 entre las líneas de las manos

ellos nos prohibían leer poesía y cuentos 
 se giraban indignados cuando nos besábamos los párpados
nos gritaban ilusos e insensatos
-soñadores-
se reían de nuestros versos

nosotros escribíamos dulzura en las esquinas
nos dibujábamos en cualquier espera
mendigábamos amor en libretas sucias
-poesía-
y hacíamos caer nuestras historias
(de amor) en sus descuidos.