4 de mayo de 2012


Tu nombre es una promesa hueca
Una huida fallida
Una herida sin caída

Se cuela entre mis párpados cuando duermo
me acaricia la nuca en un suspiro helado
me mira las manos y les pregunta qué espero

Tu nombre es una autopista vacía
Una victoria en la nada
Una golondrina sin alas

Se esconde entre susurros desesperados
me despierta entre gritos ahogados
vigila la sangre de mi tristeza y le pregunta qué espero

2 de mayo de 2012

siempre agradable tomarte de la mano un lunes por la tarde, rogarte que me acompañes a ese cine antiguo de la calle de los poetas y los suicidas, que aceptes de mala gana y sonrías solo porque te gusta como te beso en la mejilla sin apenas hacer ruido con el soplo. y llegar allí tarde, porque soy una despistada y otra vez se me han olvidado las gafas, correr calle abajo hacia el metro, girarme y descubrir que aún existes, que has girado la calle a la misma velocidad que yo para alcanzarme, para rozarme la mano y tomar impulso hasta cogerme por la cintura y entrar al metro bailando en las escaleras, volando en el andén mientras buscamos qué linea es la correcta y al fin encontrarla, encontrarla y encontrarnos mientras nuestros ojos tararean un swim que se tocó hace treintaycinco años en alguna sucia sala de chicago o en las calles de minesotta, y al fin sentarnos en el último vagón, planear una estrategia de huida, el cine empieza a las siete y media, y son y diez y aún queda la cuesta, las escaleras del portal, subir hasta el primer piso, buscar azarosamente las llaves, temblar de nervios hasta que sea la combinación correcta, encontrar las gafas entre las sábanas y repetir la operación a la inversa, correr calle abajo, mientras toda la ciudad llueve, y nos mojamos el pelo, la ropa, los calcetines y hasta parecemos felices, las calles tan desiertas y húmedas que siento que contigo de la mano se debería acabar el mundo, así, en un día como ese, mientras la lluvia me dulcifica el presente, se olvida de mi pasado, y me susurra un futuro de manos entrelazadas. y entretanto esperar el vagón de vuelta mientras te miro y me pregunto en silencio por qué has tardado tanto, por qué de pronto existes y eres tan real que te puedo escurrir la camiseta y mojarme las manos ya empapadas. y mientras, me haces cosquillas en la nuca, y yo me contorneo porque sabes que es mi punto débil, y te ríes,  y pum, ahí está el tren de vuelta, esperando que subamos y enternezcamos al viejito que está sentado enfrente, y que se mira las manos recordando otros tiempos, años mejores donde todo era posible, y quizá ese año que recuerde es el mismo en el que se rodó la película que vamos a ver, quién sabe, y así  subirnos a toda prisa, rezando por que aún nos de tiempo y que la película nos espere, que aún queden dos butacas libres para besarnos si los actores se besan y para sonreirnos de refilón si hablan de amor.